Londres- Hace tiempo que Tony Blair perdió el favor de los medios de comunicación británicos. El «Sunday Times» protagonizó el domingo el último ejemplo de lo malquerido que resulta el primer ministro. El dominical dedicó parte de su portada a informar que un fraile franciscano oficia misa a la familia Blair en Downing Street, la residencia oficial de los primeros ministros británicos.
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Lo que más choca a la prensa, que reprodujo casi en pleno la noticia, es que además de ser misas católicas en un país mayoritariamente protestante, el fraile en cuestión es conocido por haber convertido al catolicismo a todo un listado de ricos y famosos. Entre ellos, a Ann Widdecombe, posiblemente una de las diputadas conservadoras más antipáticas del país.
El fraile, que se llama Michael Seed, viste «hábito marrón» cuando oficia en Downing Street.
Cherie Booth, la mujer de Blair, es la primera esposa católica que ocupa Downing Street. Sus cuatro hijos también son católicos, y Blair, que es anglicano, podría convertirse cuando abandone el poder.
Establecer la fecha en que Blair saldrá de Downing Street es otra de las actividades especulativas favoritas de los periodistas británicos del momento.
Por el momento, Blair no comulga cuando atiende misa católica, como mandan los cánones de la Iglesia de Roma, aunque hace muchos años que acompaña a Cherie y a los hijos. Antes de la guerra de Irak, en 2003, la familia solía ir a la catedral de Westminster, que está muy cerca de Downing Street.
Cuando pasaban el fin de semana en Chequers, la casa de campo de los primeros ministros, acudían a un cercano pueblo llamado Great Missenden y en cuya parroquia oficia el padre Timothy Russ, descripto por el «Times» como un «claro opositor a la guerra de Irak».
También dice el periódico que solían acompañar en Chequers al padre Russ un capellán de la fuerza aérea y un fraile dominicano de Oxford. No obstante, a partir de la contienda iraquí, la familia Blair tuvo que dejar de ir a misa por miedo a un atentado terrorista. Es por ello que el fraile franciscano Michael Seed entró en acción, oficiando el sacramento «en el salón de la residencia», según el «Times».
Hasta ahora, un católico nunca ha ocupado el número 10 de Downing Street, y si Blair desea convertirse, es seguro que no lo hará hasta que abandone el cargo.
Michael Seed, denominado por «The Independent» como el «cura de los políticos», se ha especializado en conversiones. Trabaja en la catedral de Westminster, el principal templo del catolicismo británico, y fue objeto de numerosos perfiles en prensa donde se destaca su trágica infancia.
Nacido hace 49 años en Manchester, fue adoptado tras ser entregado por su madre, una adolescente que nunca informó de la identidad del padre. A los siete años, su madre adoptiva se suicidó y su padre adoptivo murió poco después.
Seed pasó a ser cuidado por sus abuelos, pero a los 10 años también murió su abuelo, y su abuela tuvo que recurrir a la Salvation Army, una ONG, para sacarlo adelante.
Disléxico, no aprendió a leer hasta los 12 años, y ello gracias a la decisión de internarlo en un colegio para niños con necesidades especiales.
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