Los bolivianos evitaron ayer caer en un verdadero suicidio económico. Eso habría pasado si, tal como proponían la extrema izquierda y los movimientos indigenistas, la mayoría de la población votaba por el «no» en el referéndum energético, sobre todo en la crucial pregunta 5, lo que habría quitado al gobierno la autorización para exportar gas, algo que hubiese perjudicado con fuerza a la propia Bolivia y a una Argentina dependiente hoy de ese recurso. Finalmente, una mayoría clara votó por el «sí» en esa moción, un aval que fue todavía más contundente en las preguntas relativas a dar al Estado un mayor control de los recursos energéticos del país. En otro dato positivo de la consulta, los grupos piqueteros y violentos no lograron su propósito de alterar la normalidad de la votación, que constituyó un fuerte aliciente para que el presidente Carlos Mesa pueda completar su mandato hasta 2007.
El presidente de Bolivia, Carlos Mesa (derecha), consideró el referéndum de ayer por el gas un éxito debido a su elevado índice de participación. La población indígena acudió masivamente a votar a pesar de los llamamientos de grupos extremistas a un boicot (izquierda).
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