El primer ministro británico Boris Johnson fue blanco ayer de duros ataques de la oposición y los sindicatos debido al plan de desconfinamiento anunciado el domingo, que calificaron de “contradictorio” y peligrosamente “confuso”, pese a sus explicaciones ante el Parlamento. El Gobierno cambió su eslogan de “quedarse en casa para salvar vidas” a “permanecer alerta para salvar vidas”. Según un sondeo de YouGov, solo tres de cada diez británicos afirman entender el nuevo mensaje. El país contabiliza 32.065 muertos

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