El derrotado candidato opositor a la presidencia de Brasil, José Serra
El derrotado candidato opositor a la presidencia de Brasil, José Serra, dijo que los votos que recibió en las elecciones representan una "victoria estratégica" y anticipó una dura oposición al Gobierno de la mandataria electa Dilma Rousseff.
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Quien será la primera mujer en comandar la economía más grande de América Latina, ganó la presidencia con un 56,05% de los votos válidos, contra un 43,95% de Serra, de acuerdo a los resultados con el 99,97% de los sufragios contados.
"Yo vine aquí no para hablar de frustración, sino para hablar de confianza y de esperanza", dijo Serra en un pronunciamiento a militantes y aliados en el que reconoció su derrota electoral.
"En estos meses, cuando enfrentaron fuerzas terribles, ustedes alcanzaron una victoria estratégica, cavaron una gran trinchera, construyeron una fortaleza de defensa de la libertad", sostuvo.
Tras reconocer "con humildad la voz del pueblo en las urnas", Serra hizo una promesa que indica una oposición más dura que la que enfrentó el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en los últimos ocho años.
"Para los que nos imaginan derrotados, quiero decir: apenas estamos comenzando una lucha", dijo el integrante del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).
"Y nosotros vamos a dar nuestra contribución al país, en defensa de la patria, de la libertad, de la democracia, del derecho que todos tienen de hablar y ser oídos, de justicia social", agregó.
Por su parte, el presidente del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), Sergio Guerra, dijo que esa agrupación, trabajará para impedir la "hegemonía" del Partido de los Trabajadores (PT) de la mandataria electa, Dilma Rousseff.
"El PT y los partidos que ganaron trabajan para construir una hegemonía, y no eso no es democracia", dijo Guerra. Además agregó, "seremos democráticos, seremos firmes, pero seremos brasileños, no vamos impulsar el cuanto peor mejor".
Además, Guerra reconoció que su agrupación no logró derrotar al PT y, especialmente, la popularidad del mandatario Luiz Lula da Silva, principal aliado de Rousseff. "Lula era demasiado fuerte" sostuvo Guerra, quien destacó que su partido se impuso en varios estados, entre ellos Sao Paulo y Minas Gerais, los dos principales colegios electorales.
Por último, el líder en el Senado de la derrotada socialdemocracia (PSDB), Alvaro Dias dijo que "el país quedó dividido" al ganar Rousseff y ahora "lógicamente deberemos organizarnos bien para cumplir nuestro papel".
Dias cree que "la oposición tiene que aprender de sus propios errores...tendremos que ser más afirmativos y aguerridos". "Si consideramos votos en blanco, anulados y abstenciones, podemos ver que es una victoria expresiva pero no humillante, que desmoralice", dijo Dias, pero reconoció que "ahora es evidente que tenemos una lucha por delante".
En el Congreso la oposición tendrá menor poderío que en la legislatura que termina, ya que tendrá 111 diputados contra 311 de 10 partidos de la base aliada de gobierno.
A pesar de esa caída, la base de Serra consiguió como arma 10 gobernaciones entre 26 estados y el Distrito Federal. El PSDB subió de 6 a 8 incluido el del más industrializado, San Pablo.
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