Bagdad (EFE, AFP) - Los cruces entre Estados Unidos e Irán se reavivaron ayer cuando el presidente George W. Bush aseguró que el plan atómico de la República Islámica puede desatar una amenaza de «holocausto nuclear» en la región, y el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, propuso llenar el «vacío» en Irak en caso de una eventual retirada de las tropas norteamericanas.
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La búsqueda activa, por parte de Irán, de tecnología destinada a la creación de armas nucleares, «amenaza con poner a una región ya afectada por la inestabilidad y violencia bajo la sombra de un holocausto nuclear», dijo Bush ante la Convención Nacional de la Legión en Reno ( Nevada).
Desde el otro frente, el gobernante iraní reafirmó que está dispuesto a cooperar con el Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), si bien insistió en que no suspenderá el enriquecimiento de uranio, medida que exige la comunidad internacional.
Por otra parte, pronosticó que la región «será testigo en el futuro próximo de un gran vacío» en caso de una retirada de EE.UU. de Irak, y dijo: «Estamos dispuestos, en cooperación con los países de la zona, como Arabia Saudita, a llenar ese vacío y ayudar al pueblo iraquí».
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