George W. Bush protagonizó la semana pasada una exitosa gira para sellar alianzas con India y Pakistán. El periodista paquistaní Ahmed Rashid, autor del libro «Los talibanes», escribió en «The Washington Post» un interesante artículo que dibuja la trama que permite al líder terrorista Osama bin Laden permanecer oculto, y cada vez más a salvo, junto a clanes pastunes en Pakistán. Dice Rashid que «quizá nunca» Bush y el jefe de Al-Qaeda estuvieron tan cerca como en los días pasados. Veamos los párrafos principales del informe.
«Estamos lidiando con un personaje que ha podido esconderse, pero que está en fuga», declaraba la secretaria de Estado
Los pastunes son el mayor grupo étnico de Afganistán y han gobernado el país durante los últimos 300 años. Fueron divididos artificialmente por los británicos, de modo que, en la actualidad, millones de pastunes viven también al otro lado de la frontera, en Pakistán, muchos de ellos en siete de las denominadas zonas tribales, en las que el control gubernamental fue mínimo.
El 10 de noviembre de 2001, Bin Laden hizo su última aparición pública en Jalalabad, al este de Afganistán, justo después de que las ciudades del Norte comenzaran a caer frente a la alianza antitalibán. Se dirigió a unas mil personalidades y militantes pastunes y los animó a seguir resistiendo frente a los invasores estadounidenses. Repartió fajos de billetes estadounidenses y paquistaníes y luego desapareció en la fortaleza montañosa de Tora Bora, para no ser visto nunca más. Pocos pastunes afganos se hubieran atrevido a traicionarlo entonces.
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