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La cancelación del programa Crusader -con el cual la firma United Defense Industries esperaba obtener 11.000 millones de dólares- está respaldada por el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, pero ha causado irritación entre algunos militares y legisladores.
El miércoles por la noche, según se informó hoy, jueves, Bush solicitó formalmente al Congreso que los 465 millones de dólares asignados al Crusader en el período fiscal 2003, que comienza el 1 de octubre, se destinen al desarrollo de otros programas como los proyectiles de artillería guiados por satélite, y otros sistemas de lanzamiento de múltiples cohetes.
El Crusader es un cañón de 155 milímetros con transporte propio y con un vehículo de remolque que carga munición y combustible. En su versión original pesaba 70 toneladas, y a lo largo de años de críticas y nuevos diseños se redujo a 38 toneladas.
Rumsfeld sostiene que el Crusader y otros armamentos muy costosos por unidad, se diseñaron con la mentalidad de la Guerra Fría y la expectativa de un conflicto que enfrentara grandes masas de tropas y blindados en las planicies de Europa oriental.
"En las guerras del presente y del futuro, lo que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos necesitan es movilidad, la capacidad de trasladarse con tropas, armas y equipos de apoyo rápidamente a cualquier parte del mundo", indicó Rumsfeld cuando anunció su decisión de cancelar el Crusader.
El traslado de cada Crusader requiere una operación costosa y lenta, y pondría en el campo de batalla un equipo extremadamente costoso por unidad.
En la solicitud que Bush envió al Congreso el Ejército mantiene todos los fondos asignados inicialmente para el Crusader, pero se pide que ahora la mayor parte de ellos se dedique a otros programas de artillería y sistemas de munición y disparo de alta precisión.
Unos 310 millones se dedicarán al desarrollo del Sistema de Combate del Futuro, que usará sistemas de comunicaciones para el enlace de armas operadas por humanos, y armas robot, en tierra y aire.
Otros 48,3 millones de dólares se dedicarán al Excalibur, un proyectil de artillería guiado por satélite, mientras que el Sistema de Lanzamiento Múltiple de Cohetes Guiados recibiría 45 millones de dólares.
Aunque Bush respaldó la decisión del Pentágono en contra del Crusader, el proyecto todavía puede dar la batalla en el Congreso, donde hay legisladores a quienes les interesa la construcción del armamento por los ingresos y los empleos que su producción traería a sus estados.
Estos legisladores tienen de su parte a numerosos oficiales militares que han trabajado en el diseño y desarrollo del Crusader, y que se apegan a la doctrina de combate que reclama un poder de artillería abrumador en todo terreno, a toda hora, y sean cuales sean las condiciones meteorológicas, algo que los bombardeos aéreos no proporcionan.
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