George W. Bush, ayer al
encabezar una reunión de
su equipo de política
exterior. Para la Casa
Blanca, el problema más
acuciante, más allá de
Hizbollah, es Irán.
Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - George W. Bush aseguró ayer que Hizbollah fue la perdedora en el conflicto con Israel y acusó a la milicia chiita y a sus principales apoyos extranjeros, Irán y Siria, de ser los responsables de la guerra en el Líbano.
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En declaraciones a la prensa tras reunirse con miembros de su gabinete y con varios de sus asesores, el presidente estadounidense manifestó su deseo de que se mantenga la tregua y de que el gobierno libanés pueda actuar con libertad.
«Líbano no puede ser una democracia fuerte cuando hay un Estado dentro del Estado, y eso es Hizbollah», indicó.
Asimismo, Bush consideró que las autoridades israelíes son «serias» en su adhesión al cese de las hostilidades. «En cambio no puedo hablar por Hizbollah, ellos son una organización terrorista, no son un Estado», agregó acompañado por la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice.
Responsabilidad
La milicia libanesa fue la que empezó todo y sobre ella debe recaer «la responsabilidad de este sufrimiento», prosiguió el mandatario, quien aseguró que lo que ocurre en ese país árabe se enmarca en la gran batalla entre la libertad y el terrorismo.
Y en esa batalla también juegan un papel importante los que definió como «Estados patrocinadores» de Hizbollah y del terrorismo en general, en alusión a Siria e Irán.
«En esos dos países, Irán está respaldando a grupos armados con la esperanza de impedir que la democracia eche raíces», afirmó.
Indicó además que «sólo podemos imaginarnos lo muy peligroso que sería este conflicto si Irán consiguiese las armas nucleares que pretende tener».
Con respecto a Siria, el presidente también acusó a ese país de permitir el traslado, a través de su territorio, de armamento iraní con destino a Hizbollah y de dar apoyo político a la causa de la milicia libanesa.
«Siria apoya a Hizbollah porque quiere debilitar al gobierno democrático libanés y recuperar su posición dominante en ese país», algo que para Bush sería una «gran tragedia», no sólo para el pueblo libanés sino también para la causa de la libertad en Medio Oriente.
«Nada de esto hubiera pasado si la Resolución 1.559 se hubiera aplicado completamente», concluyó Bush en referencia al reclamo del Consejo de Seguridad de la ONU en favor del desarme de todas las organizaciones libanesas a excepción del ejército oficial.
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