El presidente estadounidense George W. Bush y el primer ministro israelí Ehud Olmert discutieron el miércoles de la "amenaza" que para ellos representa Irán y de la paz con los palestinos, en medio de la campaña electoral norteamericana y de un escándalo de corrupción en Israel.
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Bush describió a Irán como una "amenaza existencial para la paz", durante una breve intervención ante la prensa junto a Olmert previo a su reunión. Y Olmert calificó a Irán como la "principal amenaza para todos nosotros".
Pero ambos se arriesgaron a alimentar la sospecha de que dictan cada vez menos el curso de las cosas y que un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos es cada vez menos probable antes de fin de año, contentándose con decir unas palabras sobre el tema.
Bush recibió a Olmert en momentos en que los problemas del primer ministro, en medio de un escándalo de corrupción y presionado a renunciar incluso por sus aliados políticos, parecía comprometer aún más un eventual acuerdo de paz en las fechas fijadas.
Todas las miradas estaban puestas no tanto en esta reunión, que podría ser la última entre ellos en sus respectivos cargos, sino en los candidatos a la presidencia norteamericana, llamados a manifestarse sobre el futuro de la relación entre los dos grandes aliados y sobre la futura política estadounidense ante Irán.
Bush se limitó a decir que las negociaciones entre israelíes y palestinos formarían parte de los temas de conversación con Olmert. Y éste mencionó las negociaciones y la situación en Líbano y Siria como temas de diálogos previos con Bush, sin decir si volverían sobre ellos en la reunión que seguía.
Ninguno citó el fin de año como la fecha límite para un acuerdo de paz.
Más temprano, la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, había tratado de disociar la suerte de Olmert de las negociaciones. Pero, al igual que la secretaria de Estado Condoleezza Rice el día anterior, pareció menos confiada que antes en las posibilidades de un acuerdo antes de fines de 2008.
"Creemos que es posible", dijo Perino, pero "va a ser muy, muy difícil".
Al mismo tiempo, en los territorios palestinos, el jefe de negociadores palestinos Ahmad Qorei dijo que un acuerdo antes de fin de año sería un "milagro".
Bush y Olmert prefirieron entonces entenderse para denunciar la amenaza iraní y para declarar su amistad recíproca. "Irán es una amenaza existencial para la paz. Y es muy importante que el mundo tome en serio la amenaza iraní, como lo hace Estados Unidos", dijo Bush.
Mientras los aliados de Estados Unidos miran cada vez más allá de la presidencia de Bush, las conversaciones de Olmert con el presidente amenazaban con ser veladas por la campaña estadounidense y el discurso que el candidato demócrata Barack Obama pronunció ante un influyente grupo pro-israelí.
Sólo unas horas después de reivindicar la victoria en la carrera por la investidura demócrata, Obama presentó sus credenciales pro-isralíes y prometió "eliminar" la amenaza iraní.
Pero el equipo de campaña de su probable adversario republicano John McCain lo atacó de inmediato, reprochándole haberse dicho dispuesto a hablar sin condiciones con los dirigentes iraníes.
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