El vicepresidente dijo, sin embargo, que sus reuniones no ocultan secretos y acusó a los demócratas de tratar de crear una polémica política de un asunto estrictamente empresarial, como la quiebra de una empresa. Diez miembros de la actual administración republicana han tenido vínculos personales o empresariales con Enron, y la Casa Blanca ha admitido diversos contactos con ejecutivos de la empresa en los meses anteriores a la declaración de la bancarrota, calificada como fraudulenta, el 2 de diciembre.
En concreto, el vicepresidente se reunió en seis ocasiones con ejecutivos de Enron, lo que ha dado pie a que la oposición demócrata denuncie la supuesta intención de que esa compañía de comercialización de energía trataba de influir en la política energética del presidente
Mientras, el escándalo comienza ahora a salpicar a Jeb Bush, gobernador del estado de Florida y hermano del presidente, quien habría mantenido contactos con los máximos ejecutivos del gigante energético.
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