Londres (AFP-NA) - El multimillonario egipcio Mohamed al Fayed, quien asegura que la princesa Diana y Dodi al Fayed fueron víctimas de un complot, obtuvo ayer una victoria legal sin precedentes cuando un tribunal decidió que las causas de la muerte de la pareja serán decididas por un jurado.
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El Alto Tribunal, la máxima instancia jurídica del Reino Unido, le dio razón a Al Fayed al revisar la decisión de la jueza Elizabeth Butler-Sloss de llevar sola, sin un jurado popular, la investigación sobre la muerte de la princesa Diana y Dodi, ocurrida en agosto de 1997 en el túnel de la Plaza del Alma, en París.
Convencido de que Diana y su hijo no murieron "en un accidente trágico", como determinaron las investigaciones policiales británica y francesa, Al Fayed inició en enero un procedimiento legal contra la decisión de esa jueza de no convocar a un jurado popular en la indagación judicial sobre esas muertes.
"La jueza debe de llevar las audiencias" sobre la muerte de Diana "acompañada de un jurado", decidieron tres jueces del Alto Tribunal, rechazando la decisión de la magistrada Butler-Sloss, que decidió en enero llevar sola la indagación sin un jurado popular.
El magnate, que es propietario de los lujosos grandes almacenes Harrods, en el centro de Londres, se congratuló de la decisión de los jueces, declarándose seguro de que cuando el jurado vea las pruebas, le dará razón de que la princesa de Gales y su hijo fueron víctimas de una conspiración.
"Diana era la princesa del pueblo, y la gente debe escuchar toda la evidencia y entonces, y sólo entonces, determinar cómo murió, porqué, y quién ordenó su asesinato", declaró Fayed.
"Estoy seguro de que cuando el jurado vea toda la evidencia, todas las pruebas que tenemos, me apoyará, porque yo soy el único que sabe lo que pasó en realidad", dijo Al Fayed a reporteros ante el Tribunal.
Diana, de 36 años, y su novio, Dodi Al Fayed, de 42 años, murieron cuando el automóvil en que viajaban se estrelló contra una columna en el túnel de la Plaza del Alma en París, en la madrugada del 31 de agosto de 1997. En el accidente murió también el chofer.
"Yo sé las amenazas que había contra Diana", afirmó el magnate, quien asegura que Diana y Dodi fueron víctimas de una conspiración urdida por el espionaje británico y la familia real.
Al Fayed asegura que su hijo y Lady Di fueron asesinados porque ella estaba embarazada y se quería evitar que la madre del futuro rey de Inglaterra tuviera un hijo con un musulmán.
El millonario reiteró que quiere que el príncipe Carlos, el ex esposo de Diana, y el padre del heredero de la corona británica, el príncipe Felipe, den testimonio en la audiencia.
Calificando a ambos príncipes de "asesinos", Al Fayed afirmó que ellos dos "tienen que venir a la audiencia porque son ellos que ordenaron el asesinato".
La comisión oficial de investigación británica, que durante tres años estudió 20.000 documentos e interrogó a unos 400 testigos, determinó el año pasado que eran "infundadas" las teorías de que la muerte de la princesa Diana fue un asesinato.
Al igual que una investigación francesa, cuyos resultados fueron publicados en 1999, el informe británico culpó al chofer del coche, Henri Paul, por manejar borracho y a toda velocidad.
La investigación británica concluyó además que la popular princesa no estaba embarazada. Pero para Al Fayed, la decisión del Alto Tribunal no significa "el fin de la batalla".
"He peleado por casi diez años para establecer de una vez por todas cómo murieron, y quién ordenó sus asesinatos y quién los mató de esa forma tan brutal", afirmó el magnate en un comunicado.
"Ese es mi deber como padre. No voy a fallar a Diana y Dodi, pese a que los obstáculos erigidos en mi contra son muchos y gigantescos", concluyó Al Fayed, que está radicado en Gran Bretaña.
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