Los investigadores piensan que los terroristas pudieron haber aprovechado parte de la tecnología que permite una perfecta sincronización por satélite de los relojes de los móviles, lo que permitía establecer una secuencia precisa para la explosión de las bombas. El 11 de marzo, los terroristas depositaron 13 bombas, diez de las cuales explotaron en un cuarto de hora a partir de las 7.39 horas locales. La policía efectuó detonaciones controladas en otras dos.
El 22 de marzo, once días después de los atentados, la policía descubrió la casa alquilada por el marroquí
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