La turba de seguidores de Chávez, a quien sus adversarios acusan de autoritario y de no aceptar la disidencia, llegó a las puertas de las oficinas de «El Nacional» con pancartas y golpeando cacerolas, acusando al diario de no publicar la verdad y amenazando con quemarlo.
La protesta, repelida por los cuerpos de seguridad con gases lacrimógenos y chorros de agua a presión, ocurrió un día después de que Chávez reiterara sus ataques verbales contra el diario, al que acusó de hacer propaganda contra su revolución y de exagerar la oposición a su gestión, de casi tres años.
El director del periódico,
«Hoy se vuelven a repetir contra este periódico los mismos ataques del pasado para tratar de obligarnos a callar. No lo van a lograr. Pero los venezolanos tienen que estar pendientes de la escalada de violencia que se inicia contra nosotros y que, a no dudarlo, se extenderá hacia otros medios de comunicación», dijo «El Nacional».
Adversarios del gobierno aseguran que Chávez ha organizado grupos de militantes para que intimiden a los opositores y críticos a su «revolución». Periodistas y disidentes del oficialismo han sido atacados recientemente por estos grupos.