En un escenario campestre y en medio de un intercambio de bromas, los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y Colombia, Alvaro Uribe, iniciaron este viernes un encuentro para tratar el eventual canje de 45 rehenes de las FARC, entre ellos la colombo-francesa Ingrid Betancourt.
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Chávez llegó a un aeropuerto militar del oeste de la capital colombiana a las 10H05 locales (15H05 GMT). Vestido con su tradicional chaqueta roja y acompañado de su vicepresidente y seis ministros, rompió el rigor del protocolo y abrazó efusivamente al canciller colombiano, Fernando Araújo.
"Cada vez que yo vengo a Colombia y veo sus campiñas y sus montañas, y oigo el Himno de Colombia, que venía oyendo con mis compañeros en el avión, cada vez que vengo aquí me palpita más fuerte el corazón, y me doy cuenta, aquí en mi alma, que quiero tanto a Colombia, que en verdad me siento un colombiano más", declaró.
A renglón seguido y advirtiendo el afán de los reporteros por conocer una eventual carta suya para acercar a Bogotá y a la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en el canje, el mandatario venezolano dijo que no respondería a preguntas pero habló del tema.
"Vengo con mi fe puesta, con mi optimismo más grande que pueda tener por las relaciones bilaterales con Colombia, por poder contribuir en el tema del canje humanitario, en el tema de la búsqueda de la paz, paz para todos, paz para Venezuela, paz para Colombia", dijo.
De inmediato, la caravana de vehículos blindados con la comitiva venezolana atravesó de oeste a norte la capital colombiana y arribó a las 11H16 a Hatogrande, la hacienda presidencial colombiana, ubicada a 10 km al norte de Bogotá donde lo aguardaba su anfitrión, el mandatario Alvaro Uribe.
Uribe, quien pernoctó en la hacienda, se despertó muy temprano, revisó la prensa local y después de trotar durante 90 minutos con miembros de su guardia personal, se preparó para recibir a la senadora opositora Piedad Córdoba, gestora del encuentro.
Según dijo a la AFP José Obdulio Gaviria, asesor político de Uribe, el encuentro con la legisladora transcurrió por 25 minutos y en él participó, además, el alto Comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo.
"Más que una reunión fue un encuentro informal, en el que se analizaron los escenarios reales y otros no tanto frente a toda esta situación del canje", reveló Gaviria.
Chávez llegó a la Hacienda al mediodía de Colombia y, como es costumbre, con gran derroche de simpatía provocó revuelo entre la comitiva local, miembros del gobierno y personal de apoyo con los que accedió a tomarse fotografías.
Uribe que lo aguardaba vestido de traje gris y corbata azul tampoco fue tímido frente a la candidez de su invitado. Después del rigor del protocolo militar y de entonar los respectivos himnos, Uribe tomó del brazo a Chávez y uno a uno le presentó a los miembros de su gobierno. Señalando al ministro de Transporte le dijo al venezolano: "ojo que este es chavista". Ambos rieron.
Cuando le llegó el turno de presentación al comisionado de paz, Restrepo, Uribe le comentó a Chávez: "Este es el comisionado de paz. Siquiatra. No sé cómo esos bandidos (rebeldes) no han enloquecido al siquiatra". Chávez, sin hacer referencia a los rebeldes, dijo: "Yo tengo de siquiatra al vicepresidente mío".
Uribe le obsequió a Chávez una obra de la pintora colombiana Maripaz Jaramillo sobre los héroes independentistas Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander y un libro de historia mientras que el venezolano le obsequió una artesanía.
Al filo del mediodía, los dos presidentes dejaron atrás los actos protocolarios e iniciaron a puerta cerrada la reunión, mientras en otro salón quedaban sus cancilleres, el comisionado Restrepo y la senadora Córdoba.
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