Se descuenta que Hugo Chávez se valdrá de la entrega de
tres rehenes de las FARC para relanzar su imagen política,
por estos días muy maltrecha. En las últimas horas monitoreó
desde Cuba los detalles finales del operativo.
Caracas (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La prensa de Bogotá y de Caracas dijo ayer que los tres rehenes que se apresta a liberar la guerrilla de las FARC ya se encontrarían en territorio venezolano, lo que, de confirmarse, abriría la posibilidad de su entrega al gobierno de Hugo Chávez incluso antes de Navidad.
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Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) anunciaron el martes que liberarán a la ex candidata a la vicepresidencia Clara Rojas, a su hijo Emmanuel -concebido en cautiverio con un guerrillero- y a la ex parlamentaria Consuelo González de Perdomo como un «gesto de desagravio» a los parientes de los secuestrados, al presidente venezolano y a la congresista colombiana Piedad Córdoba, luego que el presidente Alvaro Uribe decidió suspender la mediación de los dos últimos.
En medio de una fuerte expectativa, el diario colombiano «El Tiempo» señaló que las mujeres y el niño ya estarían camino a Venezuela para reintegrarse a su vida antes de Navidad, y precisaron que sería la Cruz Roja el organismo encargado de garantizar las condiciones de seguridad para la liberación.
Una fuente de Inteligencia colombiana citada por ese periódico estimó que teniendo en cuenta el tiempo que transcurrió entre la firma del comunicado (9 de diciembre) y su difusión (10 días después), es probable que las FARC estén muy cerca de entregar a los secuestrados en Venezuela o cerca de la frontera con ese país.
Objetivo
Por su parte, el diario venezolano «El Nacional» publicó que los tres rehenes estarían «en una finca del ex ministro del interior Ramón Rodríguez en el estado Barinas».
En la nota, firmada por Marianella Salazar, se especula, citando «fuentes de inteligencia», con que la ex candidata presidencial colombiana Ingrid Betancourt también podría estar en la estancia para recibir «asistencia médica y recuperarse». El diario « Ultimas Noticias» da una versión similar, que, sin embargo, fue tajantemente desmentida por el gobierno de Caracas.
Portavoces oficiales las calificaron de «fantásticas» y reiteraron que su objetivo es confundir a la opinión pública y sembrar el desconcierto entre los pueblos de Venezuela y Colombia.
La última en negar la posibilidad de que los tres rehenes y Betancourt estén en Venezuela fue la senadora Córdoba por vía telefónica al canal estatal «Venezolana de Televisión». Córdoba dijo que era «mentira» que ese grupo se encontrara en territorio venezolano y calificó de «muy cínica» la actitud de quienes difunden esas informaciones.
En ese contexto, el presidente Nicolas Sarkozy, que mantiene un papel activo para lograr la liberación de Betancourt y el resto de los rehenes, se reunió con el papa Benedicto XVI, con quien conversó sobre el conflicto colombiano. «Particular atención fue dedicada a la situación internacional, al futuro de Europa, a los conflictos en Medio Oriente, a los problemas sociales y políticos de algunos países africanos y al drama de los secuestrados», según una nota oficial del Vaticano.
Obstrucción
Mientras tanto, en medio de un absoluto hermetismo, Chávez mantenía ayer reuniones en Cuba, adonde llegó en visita oficial, y según informes periodísticos estaría ultimando detalles logísticos de la liberación de los tres secuestrados designados por la guerrilla colombiana.
Por su parte, el número dos de las FARC, Raúl Reyes, afirmó a la agencia «Anncol» que «la obstinada obstrucción» de Uribe es el principal obstáculo para suscribir el canje de rehenes por guerrilleros presos.
«La renuncia inmediata de Uribe junto a todo su gobierno garantizaría la liberación con vida de los prisioneros mediante la firma del acuerdo humanitario», señaló.
González, Rojas y Emmanuel forman parte de un grupo de al menos 45 cautivos que las FARC proponen canjear por 500 rebeldes presos y el despeje militar de una región colombiana.
Mientras dos familias colombianas se preparan para recibir a sus familiares, que serán liberados de un momento a otro por la guerrilla, Melanie Betancourt, hija de la franco- colombiana Ingrid, sigue con su lucha en París.
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