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15 de noviembre 2013 - 22:04

China elimina los campos de trabajo y relaja su política del "hijo único"

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Las decisiones fueron tomadas en el plenario del Partido Comunista.
China abolirá los campos de "reeducación mediante el trabajo" y relajará la política del hijo único autorizando a más parejas a tener un segundo vástago, anunció el Partido Comunista de China (PCCh) a través de la agencia oficial Xinhua.

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El régimen comunista además reducirá el número de crímenes punibles con la pena de muerte de manera paulatina, señaló un comunicado del PCCh, que recoge algunas decisiones tomadas en el plenario de sus líderes, celebrado entre el 9 y el 12 de noviembre pasados.

La comunidad internacional y organizaciones de derechos humanos han criticado durante décadas al Gobierno chino por la imposición de trabajos forzados (en muchas ocasiones sin sentencia judicial), el extendido uso de la pena de muerte (también en delitos no violentos) o los abusos en la política del hijo único (abortos y esterilizaciones forzosas).

En el caso de la abolición de los campos de trabajo (conocidos en China como "laogai") y la reducción de la pena de muerte, el documento del PCCh asegura que son pasos adelante para "mejorar la protección de los derechos humanos" y los sistemas de corrección, castigo y reinserción de delincuentes.

Además, el país "trabajará para prohibir la obtención de confesiones mediante la tortura y el abuso físico" y se pedirá a los tribunales que sean estrictos y no acepten evidencias obtenidas ilegalmente.

En un país donde muchos abogados suelen ser perseguidos por su defensa de los derechos humanos, el PCCh señala que los letrados "jugarán un importante papel en la protección de los derechos legales y los intereses de los ciudadanos" y sus derechos a la práctica legal "serán protegidos".

En lo que respecta a la ley del hijo único, iniciada a finales de los 70 para frenar la superpoblación de China, el Partido Comunista promete que el país relajará la política "autorizando a tener dos hijos" si uno de los cónyuges no tiene hermanos, lo que podría afectar a millones de parejas.

En todo caso el país mantendrá "la política básica de planificación familiar", señala el comunicado, que también habla de ajustes graduales de la polémica ley del "hijo único".

• Medidas económicas

El régimen también detalló las reformas previstas en los próximos años para reducir el control del Estado en la economía, mediante una promoción de la inversión privada y un adelgazamiento de las poderosas empresas públicas.

La lista de reformas, adoptadas por el comité central del Partido Comunista Chino (PCC) en la reunión plenaria, fue publicada por la agencia oficial Xinhua en un largo documento.

En el documento, que incluye grandes reformas sociales - como la flexibilización de la política del hijo único, la reducción de la aplicación de la pena de muerte y la abolición de la reeducación a través del trabajo- figuran numerosas decisiones que apuntan a reforzar "el papel del mercado" en la economía china, la segunda mayor del mundo.

La más espectacular de ellas es la reducción del margen de maniobra de los grupos públicos, que cuentan con una posición de monopolio en diversos sectores.

"De aquí a 2020, deberán pagar al gobierno el 30% de sus beneficios, frente al ratio actual de 5 a 15%", indica Xinhua, precisando que una parte del capital de estos grupos estatales "será transferida a los fondos de seguridad social", muy faltos de dinero desde hace años.

La medida concierne a 113 empresas públicas de diversos sectores, desde la energía a las finanzas pasando por los transportes, y situadas bajo el control directo del gobierno central.

Según dijo a la AFP Liu Ligang, economista del banco australo-neozelandés ANZ, la reducción de las inmensas cantidades de liquidez de las empresas estatales permitirá disminuir sus capacidades excedentarias de producción, obligarlas a gestionar mejor sus inversiones y también una mayor competitividad.

No obstante, toda reforma del sector público se verá complicada por la resistencia de estos grupos, que han prosperado gracias a la falta de competidores y a sus estrechas relaciones con las autoridades a todos los niveles.

Al mismo tiempo, el gobernante Partido Comunista ha multiplicado los guiños al sector privado.

"Las firmas de capital no público estarán autorizadas a tomar participaciones en proyectos" emprendidos por grupos estatales, detalla la agencia Xinhua, sin precisar en qué proporción.

El pleno del comité permanente del Partido ha pedido abrir el capital de los grupos estatales, para que estos estén "controlados al mismo tiempo por capitales privados y públicos".

El gigante asiático permitirá igualmente la creación de pequeños bancos privados, según el documento. Actualmente, el país cuenta con muy pocas entidades financieras privadas.

Además se flexibilizarán las normas que restringen las inversiones privadas en varios sectores de servicios, añade China Nueva.
Pekín confirmó igualmente su voluntad de liberalizar sus tasas de interés. En la actualidad es el gobierno el que establece las tasas de los depósitos, aunque en julio el banco central permitió que las entidades decidan por su cuenta las tasas aplicadas a los préstamos.

"Este programa de reformas es extremadamente ambicioso, aunque el impacto en la economía y los mercados dependerá mucho de la forma en que se aplique", advierte Wang Tao, analista del banco suizo UBS en Hong Kong.

Los dirigentes comunistas quieren también avanzar en la convertibilidad de la divisa nacional, el yuan -la posibilidad de vender y comprar libremente la moneda.

Esta convertibilidad, que es un objetivo a largo plazo reiterado por el gobierno desde hace años, podría practicarse en un primer momento en una zona franca en Shanghai. Más adelante se espera la creación de más zonas francas.

En el sector inmobiliario, donde los precios no paran de subir, podría extenderse "a otras localidades" un impuesto sobre la propiedad que de momento sólo existe en dos ciudades.

Por su lado, los gobiernos locales, muy endeudados, podrán "diversificar sus ingresos captando fondos mediantes emisiones de obligaciones", lo que les facilitaría la financiación fuera de las operaciones inmobiliarias. De momento, sólo algunas ciudades como Shanghai emiten sus propios títulos de deuda.

Por último, los agricultores recibirán derechos para "poseer, utilizar y transferir las tierras que cultivan, y podrán emplear sus derechos de propiedad como garantía" para efectuar operaciones financieras, detalla Xinhua.

Actualmente, todas las tierras cultivables son oficialmente propiedad del Estado, que cede su usufructo a los campesinos.

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