Se multiplican en China las protestas contra un gigante inmobiliario y alertan por un riesgo de contagio

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Los analistas advirtieron que si la empresa no vuelve a funcionar en el corto plazo, podría afectar la confianza de otras firmas. Las manifestaciones inundaban las redes sociales del país.

Pekín - La crisis de la deuda de Evergrande Group podría suponer un riesgo de contagio para el sector inmobiliario chino en su conjunto, dijo Goldman Sachs en una nota publicada ayer. El análisis del gigante financiero llegó en momentos en que las protestas contra la empresa se extendieron más ciudades en China, luego de que ofreciese plazas de estacionamientos o propiedades a los inversores que piden el reembolso de su dinero.

El promotor inmobiliario, que tiene un pasivo de casi dos billones de yuanes (305.000 millones de dólares), está tratando de recaudar fondos para pagar a prestamistas y proveedores, mientras se debate entre un colapso controlado y la perspectiva más lejana de un rescate por parte de Pekín.

“Creemos que una interrupción mayor de las operaciones de promoción inmobiliaria de la empresa puede ser muy negativa para la confianza de los compradores e inversores inmobiliarios nacionales, y podría extenderse al sector inmobiliario en general”, escribieron Kenneth Ho y Chakki Ting de Goldman Sachs en la nota.

Los analistas añadieron que si las operaciones inmobiliarias se mantienen como una empresa en funcionamiento, el margen de contagio podría ser menor.

JP Morgan también advirtió del riesgo de repercusiones. “Con los recientes acontecimientos que se aceleran a la baja, creemos que son necesarias maniobras adicionales por parte del Gobierno para evitar un posible contagio”, dijo el banco, añadiendo que esperaba que las operaciones se mantuvieran en marcha para proteger los intereses de clientes y proveedores.

Reacción

“Si los políticos siguen las directrices del Gobierno para garantizar un mercado inmobiliario estable, no esperamos que el inminente impago de la compañía sea demasiado perturbador para el sector”, dijo JP Morgan.

Los analistas de Goldman Sachs dijeron que las posibles opciones para Evergrande podrían incluir una revisión corporativa para asegurar la continuidad de las operaciones en tierra, trayendo a terceros para invertir en la compañía, y también una potencial reestructuración de la deuda y el capital.

Varias decenas de manifestantes volvieron a reunirse por tercer día consecutivo frente a la sede central de Evergrande en Shenzhen, en el sureste de China. Entre ellos había compradores de viviendas en construcción que ya habían avanzado su dinero y temen que el inmueble no termine entregándose.

Los expertos afirman que la compañía que cotiza en la bolsa de Hong Kong tiene más de un millón de propiedades pagadas por clientes y aún sin construir, lo que aumenta la sensación de pesadilla entre los inversores chinos, muchos de ellos compradores de su primera vivienda.

Evergrande, una de las mayores empresas privadas de China y uno de los líderes internacionales en la promoción inmobiliaria, reconoció el martes encontrarse bajo “enorme presión”, pero descartó el escenario de una quiebra.

El promotor inmobiliario, cuya rápida expansión en 280 ciudades chinas hizo crecer su reputación, aparece ahora al borde del colapso, aunque los expertos afirman que el gobierno chino no permitirá una quiebra caótica.

Quejas

En la provincia de Jiangsu (este), inversores nerviosos se reunieron el miércoles por la mañana afuera de las oficinas de la compañía en la ciudad de Taizhou. Protestas similares se registraron en la provincia de Anhui y trabajadores reclamaron por sus salarios en la ciudad de Ezhou, en Hubei, también en el este del país.

La preocupación crece entre los proveedores que no han recibido su pago --algunos de ellos en Shenzhen afirman que se les debe cerca de un millón de dólares--, así como entre los inversores que confiaban en los rendimientos de retorno para pagar sus propias deudas y los salarios de sus empleados.

Este miércoles por la mañana una mujer lloraba desesperada sentada en el suelo frente al edificio de Evergrande en Shenzhen.

“Están tratando de negociar con sus malas propiedades. Son productos que no son capaces de vender”, dijo un inversor que no quiso revelar su identidad.

Las redes sociales, habitualmente bajo estricto control por parte, ardían el martes con imágenes de las manifestaciones. Los expertos dicen que este enfoque permisivo podría marcar el deseo del gobierno chino de mostrar a la opinión pública que está de su lado mientras estudia los próximos pasos a seguir.

Evergrande fue fundado en 1996 por Xu Jiayin, que se convirtió en el hombre más rico de China durante el boom inmobiliario del país en los años 1990.

En esos años invirtió en masivas promociones en nuevas ciudades y en 2009 recaudó 9.000 millones de dólares en su salida a la bolsa de Hong Kong.

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