Un fuerte ciclón tropical, con vientos de cerca de 300 kilómetros por hora, asoló hoy la turística costa nordeste de Australia y causó graves daños materiales. El ciclón "Larry", de categoría cinco (la más alta en la escala), considerado como uno de los peores jamás registrado en Australia, destruyó más de la mitad de las casas de la localidad de Innisfail, en el norte del estado de Queensland.
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Los servicios de ambulancias indicaron que no se había registrado ningún herido grave, lo que atribuyeron a la preparación y a las miles de evacuaciones obligatorias que se iniciaron el domingo por la tarde. Pero el alcance de la destrucción es tal que miles de personas se han quedado sin hogar, unas 120.000 viviendas están sin electricidad, kilómetros de líneas de alta tensión se han caído y miles de abonados se han quedado sin teléfono.
El líder del gobierno de Queensland, Peter Beattie, dijo que posiblemente éste haya sido el peor ciclón registrado en ese estado del nordeste del país y que "el daño a la propiedad ha sido inmenso". En sólo unas horas, la industria bananera de Australia perdió 200.000 toneladas de fruta valorada en 220 millones de dólares (186 millones de euros) y vio desaparecer entre tres y cuatro mil puestos de trabajo. "Entre el 90 y el 100 por ciento de los árboles se han caído, lo que significa más del 80 por ciento del total de la producción (bananera) australiana", informó el presidente del Consejo de Productores de Banana, Patrick Leahy. Además de la banana y de la caña de azúcar, también cultivada en la región, se teme que el ciclón haya dañado partes de la Gran Barrera de Coral, clasificada como Patrimonio de la Humanidad.
El "Larry" destruyó kilómetros de líneas eléctricas y arrancó de raíz centenares de árboles que impiden la circulación por varias carreteras y dejaron casi incomunicado Innisfail. Miles de trabajadores de los Servicios de Emergencia están preparados para iniciar la limpieza cuando los trabajos en el helipuerto de Innisfail hayan terminado. No se sabe cuándo podrá restablecerse la energía eléctrica, y se prevé la instalación de tiendas de campaña para aquellos cuyas casas están inhabitables. Los Servicios de Emergencia, entrenados para actuar en desastres naturales y actos de terrorismo, tienen preparadas veinte toneladas de material para los equipos de rescate y salvamento que acudirán al extremo norte de Queensland.
Las agencias federales se reunieron en Camberra para coordinar la acción de emergencia y crearon un fondo de ayuda a los damnificados. A pesar de que el ciclón se ha debilitado y convertido en una tormenta de categoría dos, lleva vientos de 160 kilómetros por hora y está a unos 100 kilómetros al oeste de la costa, donde, según la Oficina de Meteorología, las fuertes lluvias caídas esta mañana amenazan aún con causar inundaciones.
El portavoz del Centro de Coordinación de Desastres, Peter Rekers, advirtió que a menudo los peores daños personales ocurren tras el paso del ciclón y recomendó que la gente se quede en casa "lejos del agua, y de las serpientes y los cocodrilos, pues también ellos han pasado una mala noche", y son peligros reales, alertó. Detrás del "Larry" avanza otro ciclón, "Waiti", que se desplaza por el Pacífico Sur, cerca de Vanuatu, y está a unos días de alcanzar las costas australianas.
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