Las autoridades de Roma anunciaron ayer que ya no queda lugar para nadie en la ciudad. El flujo de visitantes llegará a su pico mañana, cuando se celebre el funeral del papa Karol Wojtyla. (arriba). El arribo de visitantes es incesante en Roma. Se estima que sólo desde Polonia llegará cerca de un millón de personas (abajo).
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Bertolaso, comisario extraordinario para las exequias papales, dijo que hasta ayer había «un millón de fieles» pero la ciudad «no soporta la llegada de otros», por lo que aconsejó a quienes se dirigen a Roma «permanecer en la zona de Tor Vergata». Desde el martes, el número de fieles en las calles se multiplicó al punto de que ya resulta imposible de calcular.
Caminar por las calles se convierte en un verdadero desafío, sobre todo en los barrios cercanos al Vaticano.
Dejá tu comentario