La Cruz Roja confirmó ayer que ya tiene en su poder los restos mortales de los once diputados que murieron el 18 de junio pasado mientras estaban en poder de la guerrilla de las FARC, que los secuestró en 2002.
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Mediante un comunicado oficial el Comité Internacional de la Cruz Roja dijo que "tiene los restos mortales de 11 personas" y que hará "todos los esfuerzos posibles" para llevarlos a Cali mañana.
Fabiola Perdomo, representante de los familiares de los diputados, reconfirmó la versión.
"Alrededor de las cuatro de la tarde (19.00 GMT) recibimos la llamada de la Cruz Roja en que informó que recuperaron los cadáveres de nuestros seres queridos".
La Cruz Roja realizó la búsqueda en una zona selvática entre los departamentos (estados) de Cauca y Nariño, en el sur del país, con unas coordenadas suministradas por las FARC.
El jueves pasado el gobierno prorrogó el cese de operaciones militares en la región hasta el domingo, pero al mismo tiempo manifestó su preocupación de que pudiera tratarse de una estrategia de las FARC para organizar nuevos ataques.
"Expreso mi preocupación de que estos bandidos de las FARC nos estén haciendo una nueva trampa, como mentirosos que son, terroristas, que estén dilatando la entrega de los cadáveres simplemente para tener tiempo de eludir la (estrategia gubernamental) Seguridad Democrática", dijo el jueves el presidente Alvaro Uribe.
Horas después la Cruz Roja anunció el hallazgo del primer cadáver, el viernes anunció el hallazgo de otros cuatro y este sábado el de todos los cuerpos.
En Cali espera una comisión de unos 40 profesionales de distintas especialidades forenses conformada por España, Suiza y Francia, con el apoyo de la Organización de Estados Americanos.
Dicha comisión tiene la responsabilidad de establecer la identidad plena de los cadáveres y, en segundo lugar, la causa de la muerte.
El gobierno ha afirmado que los diputados murieron en un enfrentamiento accidental entre dos facciones de esa misma guerrilla, cuando un grupo mayor iba a apoyar al grupo que los custodiaba y que estaba disminuido por recientes combates con el ejército, en el que fue dado de baja su jefe.
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), por su parte, afirman que los diputados murieron por fuego de un grupo de paramilitares, mercenarios y militares cuando intentaban rescatar a los secuestrados.
Los once diputados hacían parte de un grupo de 56 políticos, policías y militares secuestrados que la guerrilla propone intercambiar por guerrilleros presos, previo el despeje militar de dos municipios del suroccidente del país.
El gobierno ha dicho que dicho intercambio es posible, pero se niega a cualquier despeje territorial.
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