Ocho policías y dos combatientes murieron en un nuevo ataque de las FARC en una zona selvática del suroeste de Colombia, como parte de una ofensiva de la guerrilla que deja más de 55 muertos entre insurgentes y efectivos de las Fuerzas Armadas en una semana.
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La Dirección General de la Policía informó que el ataque se produjo cerca al municipio de San Miguel, en el selvático departamento del Putumayo, en la frontera con Ecuador, en donde una columna de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) lanzó misiles de fabricación casera -cilindros de gas repletos de explosivos- contra una base policial.
Fuentes de la policía dijeron que se investiga si el ataque de los rebeldes se produjo desde territorio ecuatoriano.
El inspector de la policía, general Orlando Páez, dijo que el ataque se produjo en medio de una reacción de los efectivos para impedir un asalto a San Miguel.
"Se presentaron combates. Por estar a la ofensiva, por no estarnos quietos esperando se producen situaciones lamentables como esta", aseguró el oficial quien reportó que se perdió contacto con dos patrullas policiales.
Las FARC y el más pequeño Ejército de Liberación Nacional (ELN) mantienen una escalada de ataques en todo el país que en los últimos 10 días ha dejado un elevado número de víctimas.
De acuerdo con el Gobierno, los ataques rebeldes pretenden desprestigiar la política de seguridad, mostrar que la guerrilla aún tiene poder militar y fortalecerse políticamente para una eventual negociación de paz.
Las FARC y el ELN fueron debilitados militar y políticamente durante el Gobierno del ex presidente Alvaro Uribe quien lideró una ofensiva contra los rebeldes apoyada por Estados Unidos.
El presidente Juan Manuel Santos, quien asumió el poder en reemplazo de Uribe, prometió continuar la ofensiva contra los rebeldes que aún mantienen capacidad de realizar ataques en las zonas montañosas y selváticas en donde tienen presencia, así como acciones de gran impacto en los centros urbanos.
Santos ha condicionado el inicio de una negociación de paz con las FARC y el ELN a que liberen a los secuestrados, suspendan las hostilidades y anuncien su disposición de deponer las armas y reintegrarse a la vida civil.
La reciente ofensiva de la guerrilla contra las Fuerzas Armadas ha obligado al Gobierno y a los altos mandos militares a replantear la estrategia en la lucha contra la guerrilla, que de acuerdo con analistas estaría recuperando su capacidad de comando, control y comunicaciones para realizar acciones de gran magnitud.
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