Bogotá (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El presidente colombiano, Alvaro Uribe, se declaró ayer dispuesto a reunirse con la guerrilla de las FARC, aunque endureció las condiciones para iniciar tratativas para un canje de rebeldes presos por secuestrados, lo que puso los primeros obstáculos al inicio de un diálogo.
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Uribe dijo a radio «Caracol» que si es necesario, está dispuesto a reunirse para hablar de paz con la cúpula de la principal guerrilla colombiana, a la que había prometido derrotar militarmente en 2002, cuando llegó por primera vez al poder.
«Si eso se necesita para poder perfeccionar la paz, para poder dar un paso fundamental hacia la paz, estoy dispuesto a hacerlo, que no quepa la menor duda», señaló Uribe en el contexto de un intercambio de comunicados entre su gobierno y las FARC para un canje de secuestrados por rebeldes presos.
En las comunicaciones, Uribe y las FARC -que hasta ahora habían mantenido posiciones cerradas y opuestas para dialogar-, abrieron la posibilidad de una negociación de paz, pero después de que se concrete el canje de los 58 rehenes por unos 500 guerrilleros detenidos.
Entre esos rehenes se encuentran la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, secuestrada desde febrero de 2002 y quien tiene también la nacionalidad francesa, tres estadounidenses y decenas de políticos, policías y militares.
En un comunicado, el gobierno reiteró el lunes que está dispuesto a crear una «zona de encuentro» para negociar ese canje con las marxistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Pero en el mismo texto advirtió que sólo retirará las tropas cuando el alto comisionado para la paz del gobierno, Luis Carlos Restrepo, y esa guerrilla definan las condiciones del área.
Horas antes, las FARC -la guerrilla más antigua y militarmente poderosa del país- que hasta la reelección de Uribe en mayo se habían negado a dialogar con el mandatario, sorprendieron al anunciar su disposición a buscar una negociación para superar el conflicto armado después del canje.
Exigencia
Para negociar ese intercambio, la guerrilla exige desmilitarizar los dos poblados del suroeste del país. Uribe se dijo dispuesto la semana pasada a acordar con las FARC la zona a desmilitarizar y el ex ministro Alvaro Leyva, a quien el mandatario confió los acercamientos con los rebeldes, señaló que ese territorio abarcaría los municipios pedidos por la guerrilla. Pero el comunicado de la noche del lunes no hizo referencia a los dos poblados ubicados a unos 470 km de Bogotá, cerca de Cali, la tercera ciudad colombiana en importancia.
El gobierno se limitó a señalar la posibilidad de definir «una zona de encuentro eficaz para el acuerdo humanitario y un proceso de paz» pero, además, pidió «garantías de buena fe», entre ellas el «cese de hostilidades, limitaciones de tiempo y los requisitos que propusieron los países europeos».
Uribe se refería a una propuesta para el canje presentada por Francia, España y Suiza.
La ex ministra de Defensa y actual senadora oficialista Martha Lucía Ramírez estimó que a pesar del cruce de mensajes, ambas partes aún mantienen una «distancia muy grande».
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