ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

12 de julio 2007 - 00:00

Comienza ahora la lucha final

ver más
Islamabad - El presidente de Pakistán, el general Pervez Musharraf, puede esperar una violenta respuesta de los islamistas después de haber ordenado el asalto contra la Mezquita Roja fundamentalista de Islamabad, advirtieron analistas.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Ya se registraron manifestaciones en varias ciudades del país durante los nueve días que duró el asedio a la mezquita. Cientos de personas gritando «¡Musharraf es un perro!» volvieron a congregarse ayer en Peshawar, cerca de la frontera afgana.

El lunes, unos 20.000 miembros de tribus armados juraron vengar a los « mártires» islamistas muertos.

La seguridad fue reforzada y se desplegaron fuerzas adicionales en algunas zonas del noroeste paquistaní consideradas vinculadas a los religiosos de la mezquita. Cinco policías fueron heridos ayer en un atentado en esa región.

Baitullah Mahsud, un jefe talibán paquistaní con sede en la zona tribal de Waziristán sur, cerca de Afganistán, aparentemente prometió vengar el asalto contra la Mezquita Roja, según la prensa. «La resistencia de los militantes a los comandos del ejército en la Mezquita Roja podría ser un mero anticipo de lo que ellos son capaces», advirtió Fateh Mohamad Burfat, director del departamento de Criminología de la Universidad de Karachi (Sur).

Ya se profirieron amenazas de sublevación. «Si Musharraf puede demoler mezquitas y madrasas (escuelas coránicas) para complacer a los norteamericanos infieles, todos los alumnos de madrasas, los religiosos e incluso los musulmanes moderados deberían salir a las calles y aplastar a la dictadura», sostuvo Qari Sher Afzal, un alto responsable de la principal alianza de las organizaciones religiosas, el Muttahida Majlis e Amal.

Según los observadores, los islamistas están dispuestos a resistir todo intento de Musharraf de utilizar el conflicto en la mezquita de Islamabad para aplastar al islam militante en todo el país, fundamentalmente en las zonas tribales fronterizas de Afganistán.

  • Presiones

    El presidente Musharraf enfrenta presiones cada vez más fuertes por parte de las fuerzas basadas en Afganistán, ya estén bajo el comando de la OTAN o de Estados Unidos, para que intervenga contra los militantes de las zonas tribales acusados de ofrecer un refugio a los talibanes o a los miembros de Al-Qaeda que combaten en Afganistán. Estados Unidos apoyó el asalto contra la Mezquita Roja. «El gobierno paquistaní actuó de forma responsable en esta cuestión», declaró el martes un portavoz del Departamento de Estado, Tom Casey.

    El asalto a la Mezquita Roja también agradó a la oposición laica y pro democrática paquistaní, cuya campaña contra Musharraf se había incrementado en los últimos tiempos debido a la controversia provocada por la destitución del jefe de la Corte Suprema en marzo.

    «Esta operación es la prueba evidente de que el gobierno está decidido a impedir la 'talibanización' del país», opinó Rasool Bakhsh Raees, un politólogo de la Universidad de Ciencias y Gestión de Lahore (Este).
  • Últimas noticias

    Dejá tu comentario

    Te puede interesar

    Otras noticias