Comienza en China el juicio por corrupción a exfuncionario
Bo Xilai.
A los simpatizantes de Bo se sumaron algunos "petitioner", -los "questuanti", que se ocupan de denunciar injusticias sufridas a manos de los gobiernos locales. Los "petitioner" llegaron a Jenin para aprovechar la presencia de al menos 200 periodistas extranjeros.
A causa de la popularidad del imputado, las autoridades decidieron que el juicio no se transmitirá en directo por la televisión de estado, como se hizo en el de Jiang Qing.
Pocas dudas quedan sobre la condena contra Bo, acusado de corrupción, apropiación indebida y abuso de poder.
En teoría puede ser condenado a muerte, pero la mayoría de los analistas considera probable que la pena será leve para no desatar la ira de otros "príncipes" -hijos y nietos de los "grandes revolucionarios"- que dominan la política y el mundo de negocios chino, y para evitar protestas callejeras, difíciles pero no imposibles en este caso.
Bo Xilai, de 64 años, hijo del "héroe rojo" Bo Yibo, parecía destinado a la cumbre del poder chino a comienzos del 2012, cuando su ex brazo derecho, Wang Lijun, tras haberse refugiado en una sede diplomática estadounidense, fue arrestado.
Wang afirmó que la esposa de Bo, Gu Kailai, había asesinado al hombre de negocios británico Neil Heywood, y que el marido había tratado de protegerla. Este es uno de los delitos que se le imputan.
Los otros se refieren a jugosos negocios que condujo dentro y fuera de China, sobre los que se quitará el velo tras un año de hipótesis e indiscreciones.
Gu Kailai fue condenada a cadena perpetua tras haber confesado el homicidio de Heywood.
Wang Lijun recibió una pena de 15 años de cárcel, también por ser -al menos por cuanto se sabe- el principal "testigo de la Corona".


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