Ciento quince cardenales de todo el mundo comenzarán a definir hoy en el Vaticano quién será el próximo papa. El cónclave, que se realizará en el mayor de los secretos, tendrá sus primeras votaciones, las que indicarán el perfil del sucesor de Juan Pablo II. Ese sigilo no evita que se advierta una clara división entre los cardenales. Por un lado, están los seguidores del alemán Joseph Ratzinger, conservadores, y por el otro, los modernizadores, quienes pretenden introducir en el debate elementos como el sacerdocio femenino o el celibato pero que, a priori, parecen numéricamente en desventaja. Todas las opciones están abiertas, tanto en lo ideológico como en el origen del nuevo pontífice, sin que se descarte que éste sea un latinoamericano, como el argentino Jorge Bergoglio. Pero algo es claro: la enorme figura de Juan Pablo II influirá con fuerza en el cónclave, ya que ni los cardenales ni los fieles podrán optar por alguien que vaya demasiado a la zaga de éste en cuanto a carisma y liderazgo.
Los cardenales que elegirán al nuevo papa, ayer, durante una misa en la Basílica de Pedro. Tras el luto por la muerte de Juan Pablo II, comienza hoy el cónclave para escoger a su continuador.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Los electores tuvieron anoche la primera cena en el comedor de Santa Marta, repartidos en mesas con siete sillas cada una. ¿Cuál de ellos se habrá animado a elogiar especialmente a alguno de los presentes? Hasta los menos creyentes darían lo que no tienen para observar las miradas sigilosas, el más mínimo gesto, que devele alguna clave de la decisión de los «príncipes» de la Iglesia mientras se reúnen en los salones de la residencia.
Será difícil satisfacer a los curiosos; el secreto es la norma de la ocasión.
Dejá tu comentario