El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En la sesión inaugural de ese órgano de la ONU abundaron las muestras de solidaridad con el pueblo español ante los atentados terroristas del jueves último en Madrid, que el alto comisionado de Derechos Humanos en funciones, Bertrand Ramcharan, calificó de "monstruosos".
El alto comisionado sostuvo que se necesita combatir al terrorismo, pero "en el respeto de los principios básicos de los derechos humanos", ámbito en el cual la Comisión -agregó- debería cumplir un papel de vigilancia primordial.
Para tal fin, planteó a los 53 países miembros de la Comisión, presidida este año por Australia, la posibilidad de designar a un experto independiente o relator especial encargado del seguimiento de las medidas antiterroristas en distintas partes del mundo.
La ONU fue golpeada directamente el año pasado por el terrorismo cuando un atentado en Bagdad se cobró la vida de su alto comisionado, el brasileño Sergio Vieira de Mello, y de una veintena de funcionarios de las Naciones Unidas.
Dominada por la sombra del terrorismo, la primera sesión de la Comisión quedó algo deslucida tras la cancelación en el último minuto de las presentaciones de la ministra de Asuntos Exteriores de España, Ana Palacio, del primer ministro francés, Jean Pierre Raffarin, y del canciller peruano Manuel Rodríguez.
La presencia de la ministra española era la más esperada de la jornada tras los ataques terroristas ocurridos en Madrid.
Sólo se han mantenido las alocuciones de los ministros de Exteriores de Alemania, Joschka Fischer, y de Paraguay, Leila Rachid.
En su discurso de inauguración, Ramcharan evocó otros aspectos de preocupación en el ámbito de los derechos humanos, como el aumento de la xenofobia y la discriminación racial contra ciertas minorías, como indígenas, inmigrantes o musulmanes por razones religiosas.
Asimismo, pidió a la Comisión reflexionar sobre las dimensiones que está tomando el tráfico de seres humanos, particularmente de "cientos de miles de mujeres destinadas a la prostitución o prácticas similares a la esclavitud" en todo el mundo.
Por otro lado, el alto comisionado sostuvo que cualquier discusión sobre derechos humanos resulta poco útil si no se discute al mismo tiempo la gravedad de la pobreza en el mundo y los mecanismos necesarios para reducirla.
Cualquier discusión sobre derechos humanos será "una ilusión" si no se aborda paralelamente la necesidad de hacer frente a la pobreza, recalcó el jamaicano Ramcharan.
Igualmente, recomendó discutir la idea de una convención internacional sobre el derecho a la educación, que permitiría, entre otras cosas, garantizar la distribución de material educativo en las lenguas locales para los niveles de primaria y secundaria.
La Comisión, que durará seis semanas, tiene varios asuntos candentes entre manos, como la pena de muerte, el tráfico de personas, la violencia contra las mujeres y la lucha contra el terrorismo, así como la situación de los derechos humanos en varios países.
Estarán bajo la lupa países como Birmania, Cuba, la República Democrática del Congo, Turkmenistán y Zimbabue, sobre los que algunos países preparan ya proyectos de resoluciones de condena.
Asimismo, se esperan apasionados debates sobre los abusos de derechos humanos en China, Chechenia (Rusia) o Colombia, aunque ONG como Amnistía Internacional temen que resulten simples recomendaciones envueltas en un lenguaje diplomático.
La situación de los detenidos en Guantánamo es otra cuestión que varias delegaciones, particularmente las de países críticos con Estados Unidos, pretenden sacar a relucir como un violación los estándares internacionales de los derechos humanos.
Dejá tu comentario