George W. Bush fue recibido por Gerhard Schröder en el aeropuerto de Francfort. Hubo palabras de acercamiento, pero ciertos gestos de frialdad también hablaron.
Maguncia, Alemania (ANSA, EFE, AFP) - El primer día de la gira de George W. Bush por Europa estuvo marcado por las sonrisas y los gestos recíprocos entre el estadounidense y el francés Jacques Chirac, que intentan poner fin a tres años de disidencias. El martes, los siete segundos que Bush dedicó a José Luis Rodríguez Zapatero lo dicen todo. La cita de ayer entre el republicano y el socialdemócrata alemán, Gerhard Schröder, procuró ser presentada como otra reconciliación con un ferviente opositor a la guerra de Irak, aunque la ola de frío que afecta a Europa se metió también en el carácter de la cumbre. Ambos mandatarios se encontraron en Maguncia, oeste de Alemania. El saludo « cordial» en el aeropuerto de Francfort recordó de entrada que quizá Bush y Schröder son aliados, aunque no forzosamente amigos, puesto que el canciller no duda en señalar su proximidad con gestos efusivos de alegría y abrazos, como con sus homólogos francés y ruso, Jacques Chiracy Vladimir Putin. En el viento, la nieve y el frío, los dos hombres parecían rígidos uno junto al otro sobre la alfombra roja, esperando que los honores militares finalizaran. Las cámaras tomaron las caras paralizadas de los dos hombres justo antes de su entrevista de una hora y media. En la rueda de prensa posterior a su encuentro, sus caras no habían ganado en alegría, a pesar del «gracias por...» y de las alabanzas hacia el «aliado», el «amigo» y el « asociado».
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George W. Bush llamó al canciller por su nombre. Una broma distendió la atmósfera cuando Schröder, conocido por su manera franca de hablar, lanzó: «Nos hemos puesto de acuerdo para no subrayar constantemente los temas en los que no estamos de acuerdo». Y su huésped empezó a reír.
Pero los momentos más cálidos no hicieron olvidar la ausencia total de contacto entre el presidente y la población, que dejó desierta la ciudad a causa de medidas de seguridad draconianas.
Un perímetro de seguridad de 5 kilómetros cuadrados se erigió alrededor del lugar del encuentro -antigua residencia de arzobispos de Maguncia-. Bush enfatizó que sin una «buena relación con este país» no puede haber «buena relación con Europa... y Europa es el aliado más cercano de Estados Unidos».
Schröder, por su parte, indicó repetidas veces que la Alemania «unificada y soberana» está dispuesta a asumir las responsabilidades que le corresponden en el mundo. No obstante, este país no piensa modificar su decisión de no enviar soldados a Irak bajo ninguna circunstancia.
Ambos advirtieron a Irán que debe renunciar a su programa nuclear y exhortaron a Siria a mantenerse al margen del proceso político del Líbano, aunque el alemán enarbola la necesidad de diálogo con el régimen de Teherán, instancia que para la Casa Blanca está prácticamente concluida. En el último tramo de su gira europea, Bush se encontrará hoy con su par ruso en una cumbre en Bratislava, capital de Eslovaquia. En la agenda de estos firmes aliados estarán los reclamos del estadounidense por el respeto por las reglas democráticas y la apertura de la economía. También los separan Irán y Siria. Con el primero, Putin tiene planes de cooperación nuclear, y con el segundo, de cooperación armamentística.
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