El asesinato del principal asesor del candidato presidencial de izquierda Luiz Inacio Lula Da Silva sacudió el ambiente político y económico de Brasil. Celso Daniel fue hallado muerto con 18 disparos, tras haber sido secuestrado el viernes. Paradójicamente, Daniel tenía previsto presentar el próximo lunes el programa del Partido de los Trabajadores para contrarrestar la violencia. Unas ignotas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Brasil se atribuyeron el homicidio, en supuesta represalia por la moderación evidenciada por Lula de cara a las elecciones presidenciales de octubre. El presidente Fernando Henrique Cardoso declaró la guerra contra el crimen organizado.
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Daniel, un ingeniero y economista de 50 años, era alcalde por tercer período consecutivo de Santo André, una ciudad de 650 mil habitantes ubicada en el conurbano industrial de San Pablo, y en las últimas elecciones había logrado 70% de los votos.
Los dirigentes del PT, el principal partido de oposición de Brasil, señalaron desde un primer momento que se trataba de un secuestro por motivos políticos, una hipótesis compartida por
Sin embargo, según informó el gobernador del estado de San Pablo,