Mucho se ha hablado y especulado sobre un incipiente proceso de desdolarización de las reservas de los bancos centrales del mundo, sin embargo, a pesar que parecen estar haciéndolo poco a poco, luce que es sin entusiasmo. Acerca de este gradual alejamiento del dólar como reserva de la banca central mundial, la encuesta Global Public Investor 2026 (GPI) de OMFIF reveló por primera vez una intención neta marginal del 3% de desinvertir en el dólar, que aún representa alrededor del 58% de las reservas mundiales. Pero al considerar un horizonte de 10 años, los encuestados mostraron una disminución neta del 8%. “Esto demuestra que los gestores de reservas están distribuyendo las diferentes funciones del dólar entre un conjunto de alternativas parciales”, explican John Orchard y Yara Aziz de OMFIF, entre las que destacan que el dólar sigue siendo el ancla de liquidez, el oro es la cobertura estratégica, el euro tiene el mayor potencial si Europa logra abordar la brecha de activos seguros y el yuan es la alternativa de mercado emergente vinculada al comercio.
El dólar desafía los pronósticos: los bancos centrales siguen apostando a la divisa como reserva mundial
Una encuesta global especializada revela que hablar de desdolarización de las reservas de la banca central mundial aún es muy prematuro. Tampoco hay interés en activos digitales. Entonces, ¿qué piensan los gestores de reservas de los bancos centrales?
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Analistas advierten que hablar de “desdolarización” puede resultar exagerado en este momento.
Por ello advierten que hablar de “desdolarización” puede resultar exagerado en este momento. Ocurre que la moneda aún representa más del doble de las reservas en relación con la participación de Estados Unidos en la economía global, alrededor del 26%. Sin embargo, apuestan a que seguirá siendo uno de los temas que probablemente genere un intenso debate. Los defensores del dólar señalan la profundidad y liquidez sin precedentes de su mercado de activos seguros, los mercados de valores denominados en dólares en general y la infraestructura para intercambiar, cubrir riesgos, almacenar y enviar dólares. A diferencia del euro, el dólar cuenta con el respaldo de un poderoso Estado y un presupuesto de defensa de alrededor de un billón de dólares anuales. En la otra vereda, quienes no defienden al dólar señalan, en cambio, los persistentes déficits fiscales de Estados Unidos, el riesgo de depreciación o inflación de la moneda y el uso de los activos e infraestructura financiera estadounidenses como palanca de política exterior. “Estas preocupaciones son anteriores al segundo mandato del presidente Donald Trump y se agudizaron con la congelación de las reservas del banco central ruso tras la invasión a gran escala de Ucrania”, recuerdan Orchard y Aziz. Entonces, ¿quién se beneficia?
Según OMFIF, el principal beneficiario es el oro. El GPI muestra que, entre los 74 bancos centrales encuestados, la rentabilidad es solo una motivación marginal: el 10% cita una mayor rentabilidad relativa como motivo para mantener oro, un ligero aumento respecto al 9% del año pasado; por el contrario, el 51% cita el riesgo geopolítico, frente al 45% en 2025, mientras que el 68% cita la diversificación, frente al 61%.
También hay que destacar que las tenencias de oro físico también han aumentado: el 82% de los bancos centrales ahora poseen oro físico, en comparación con el 71% del año pasado.
En cuanto al yuan, que según los bancos centrales representará el 5% de la cartera promedio en 10 años, es probable que siga aumentando, con un 13% neto que planea incrementar sus tenencias en los próximos 12 a 24 meses, cifra prácticamente sin cambios respecto al 14% neto del año pasado. Pero dado el tamaño de la economía china, ahora prácticamente equivalente a la de Estados Unidos, se podría decir que este es el factor que aún no se ha manifestado en las reservas. Al respecto, la intención de aumentar las tenencias de yuanes en 10 años también se ha mantenido estable en el 32% de los encuestados, y el saldo neto ha subido dos puntos porcentuales con respecto al año pasado.
Una situación similar se presenta con el euro: la intención neta de aumentar las tenencias en esta divisa, que se mantuvo estable durante la época de tasas de interés negativas de principios de la década de 2020, ha subido un punto porcentual, hasta el 17%, respecto al año anterior, mientras que la intención neta a 10 años ha aumentado notablemente, del 12% al 21%. “Es posible que los gestores de reservas tengan puestas sus esperanzas, entre otras iniciativas, en el impulso de la Unión Europea de Ahorro e Inversión”, señalan los especialistas de OMFIF.
Por otro lado, la encuesta revela notables matices regionales en las intenciones de los gestores de reservas. A corto plazo, Europa, por ejemplo, tiene previsto aumentar ligeramente sus tenencias de dólares (18%). El euro, por su parte, es la alternativa preferida al dólar en África y Latinoamérica a corto plazo (42% y 21%, respectivamente), con un interés considerable también en el yuan (42% en África y 14% en Latinoamérica). En ese sentido, los gestores de reservas africanos, muchas de cuyas economías son importantes clientes de China, prevén aumentar significativamente sus tenencias de yuanes en los próximos 10 años (75%). De igual modo, a largo plazo, Asia-Pacífico también destaca, con un 57% que tiene previsto aumentar sus tenencias de yuanes.
“Es importante destacar que la región de Asia-Pacífico concentra alrededor de 8,3 billones de dólares en reservas, mientras que África subsahariana aporta 234.000 millones. Esto sugiere que la situación del yuan podría ser más regional que universal, pero sigue siendo relevante allí donde los vínculos financieros de China son más profundos”, destacan.
Respecto a los activos digitales, los gestores de reservas encuestados siguen mostrando muy poco interés en ellos, prácticamente sin cambios respecto al año pasado: el interés a largo plazo solo ha aumentado del 10% al 13%, mientras que el 92% aún no invierte. Entre otros factores disuasorios, la prohibición universal de los rendimientos de las “stablecoins” aleja a los potenciales inversores de los bancos centrales. La competencia global, no solo entre monedas sino también entre sus formatos electrónicos, parece que continuará durante un tiempo. Como revela la encuesta, existe una creciente desconfianza hacia las “stablecoins” denominadas en dólares, que siguen dominando el mercado, con un volumen de transacciones anuales de 11 billones de dólares y una cuota de mercado del 99%. Sin embargo, para las reservas oficiales, los activos digitales aún no son la alternativa que buscan los gestores de reservas.
Por lo tanto, Orchard y Aziz, concluyen que, si bien es evidente que el dólar sigue siendo la moneda dominante, sin embargo, a medida que la economía global cambia y la divisa estadounidense empieza a parecerse menos a un bien público global de facto y más a un riesgo soberano u operativo, los gestores de reservas prevén que las alternativas que se consideran reticentes podrían convertirse en buenas opciones a medio plazo.
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