Sin embargo, salvo los partidarios de la línea dura, casi todo el mundo piensa que se le debe dar una última oportunidad a los inspectores. Dado que esto es un hecho, la administración de Bush no tiene más remedio que transigir, pero a cambio le exige a la ONU que imponga una inspección sin restricciones, que es la única solución que puede dar resultados en Irak. Y si no los da, como desearía francamente el gobierno de EE.UU., el país tendría una legítima excusa para ir a la guerra. Desde su punto de vista, o bien los inspectores encontrarían algo que justificara la acción, o se encontrarían con los impedimentos de Saddam: en ambos supuestos, se autorizarían los bombardeos.
Gran parte de Europa occidental y del mundo árabe se aferran a la esperanza de que todavía pueda evitarse la guerra si una inspección sin trabas descubre y destruye el arsenal de Saddam. No obstante, esos países están de acuerdo en que Irak sólo se muestra flexible cuando se ve sometido a una amenaza grave. El interrogante se centra en los términos en que debe redactarse una nueva resolución del Consejo de Seguridad sobre los inspectores. El borrador de Estados Unidos y Gran Bretaña exige a Irak que cumpla con las condiciones impuestas en un plazo de 30 días, autorizando el acceso a todos los enclaves (incluso los altamente sospechosos palacios presidenciales de Saddam), dotando a los inspectores de guardias armados para facilitar las investigaciones y, lo más importante, autorizando el uso de la fuerza si Irak incumple lo pactado.
Washington dice que sólo una clara amenaza de intervención militar podría hacer efectiva la inspección. Por su parte, los detractores consideran que estos términos no serían aceptados por nadie. Francia y Rusia, que tienen derecho a veto en el Consejo de Seguridad, son partidarios de flexibilizar las condiciones para hacer posible el trabajo de los inspectores. Ambos países pretenden evitar en la próxima resolución una autorización para declarar la guerra. Francia quiere esperar a una segunda resolución, en el caso de que Irak incumpla con lo estipulado en la primera. Ahora parece que la administración de Bush se resigna a redactar un programa que sea aceptable para la mayoría de Consejo "Estados Unidos necesita nueve votos a favor, sin ningún tipo de veto". Pero, con independencia de lo que haga la ONU para desarmar a Irak, sería muy raro que Estados Unidos cediera en su empeño de deponer a Saddam. Esta administración apenas ha permitido que la comunidad internacional cambie la política exterior de EE.UU.
El equipo de Bush dice que desea el respaldo de la ONU, pero si es preciso, irá a la guerra en solitario. Esto es al mismo tiempo cierto, y también se puede negociar. La administración de Bush cree que sólo se puede conseguir el beneplácito del Consejo de Seguridad si los miembros del Consejo ven que Estados Unidos está dispuesto a declarar la guerra en solitario. No en vano, si Estados Unidos no logra una resolución que se ajuste a los criterios de Bush. La administración ha dejado claro que irá de todos modos a la guerra.
En la práctica, Estados Unidos quiere y necesita aliados. El visto bueno de la ONU confiere una legitimidad que ni siquiera una superpotencia puede otorgarse a sí misma, y esa aprobación es esencial en Oriente Medio. Hay naciones, como Arabia Saudita, que pueden denegar el uso de sus bases sin el respaldo de la ONU, y Bush no puede meter en portaaviones a todos los soldados que necesita para la guerra. Otras naciones árabes amigas, como Jordania, Egipto y Qatar, necesitan el respaldo de la ONU para frenar las acusaciones de que forman parte de un ataque a un país árabe hermano. Con la sanción de la ONU, será más fácil convencer a los árabes de que la guerra es legítima y de que Saddam es el responsable. De todos modos, si la ONU no transige, la administración norteamericana está preparándose para dirigir una "coalición de países favorables". Italia, Australia, Polonia, España, Qatar, Kuwait y, por supuesto, su mejor amiga Gran Bretaña, las que podrían ponerse de acuerdo para tomar parte en una acción militar sin el mandato del Consejo de Seguridad.
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