El Departamento de Defensa de Estados Unidos anunció su intención de desplegar un sistema de defensa antimisiles en su base en Guam como medida de "precaución" ante las amenazas de un ataque de Corea del Norte, que dijo tomarse "muy en serio".
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El sistema de defensa antimisiles THAAD (Terminal de Defensa Aérea de Gran Altitud), que será desplegado "en las próximas semanas" en su base en la isla del Pacífico al este de Filipinas, ayudará a "reforzar las capacidades de defensa para ciudadanos estadounidenses en el territorio estadounidense de Guam y a las fuerzas norteamericanas ahí estacionadas", dijo el Pentágono en un comunicado.
El THAAD es un sistema de defensa antimisiles terrestre que cuenta con una lanzadera móvil, un radar y misiles interceptores de misiles de alcance corto, medio e intermedio.
"Estados Unidos continúa vigilante en vista de las provocaciones norcoreanas y está dispuesto a defender el territorio estadounidense, a nuestros aliados y nuestros intereses nacionales", subrayó el Pentágono.
Poco antes, su jefe, el secretario de Defensa Chuck Hagel, había asegurado que Washington se toma "muy en serio" las amenazas de Corea del Norte, a la que llamó a acabar con su "retórica bélica". "Nos tomamos muy en serio estas amenazas. Debemos tomarnos estas amenazas en serio", dijo Hagel en la Universidad de Defensa Nacional en Washington.
El funcionario afirmó que Estados Unidos emprendió acciones medidas y razonables en respuesta a las recientes acciones norcoreanas y advirtió acerca del peligro de estar equivocado sobre la seriedad de estas amenazas.
"Sólo es necesario equivocarse una vez, y no quiero ser el secretario de Defensa que se equivocó una vez", dijo Hagel.
Aunque asegura estar todavía apostando por la vía diplomática, Estados Unidos tomó en los últimos días diversas medidas para mostrar su fuerza y su capacidad de reacción ante las crecientes amenazas bélicas del régimen de Pyongyang contra Seúl y Washington, en represalia por la ampliación de las sanciones impuestas por Naciones Unidas a Corea del Norte por el tercer ensayo nuclear realizado en febrero en el país comunista.
Además de continuar con las maniobras conjuntas que realiza de forma regular con Corea del Sur, la víspera, el Pentágono ya había anunciado el envío de dos destructores al Pacífico occidental, el "USS Decatur" y el "USS John McCain", para responder a "cualquier amenaza misilística" que pueda proferir Corea del Norte.
En marzo, Hagel anunció además el despliegue en los próximos años de 14 misiles interceptores terrestres adicionales en Alaska para reforzar los sistemas de defensa nacionales frente a un eventual ataque con misiles balísticos de Corea del Norte.
De esta manera, el número de misiles interceptores terrestres (GBI, por sus siglas en inglés) desplegados entre Alaska y California ascenderá a 44.
"Los interceptores adicionales proporcionarán un aumento de nuestra capacidad de defensa antimisilística de casi 50 por ciento", dijo Hagel en ese momento.
Mientras, el secretario de Estado, John Kerry, visitará la semana próxima Seúl, Tokio y Pekín con la crisis norcoreana en lo más alto de su agenda.
Después de que la víspera Kerry calificara de "inaceptables" las amenazas y retórica norcoreanas, su portavoz, Victoria Nuland, calificó este miércoles de "maniobra lamentable" la última decisión de Pyongyang de cortar su última conexión con Seúl al negar hoy el ingreso de trabajadores surcoreanos al complejo industrial conjunto que gestiona con Corea del Sur en la ciudad fronteriza de Kaesong, en territorio norcoreano.
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