Madrid - Una crisis económica cuya existencia sigue negando el gobierno y que diversas instituciones, entre ellas el Banco de España, auguran más profunda y más larga que lo inicialmente previsto, ha podido con la popularidad del presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.
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A punto de cumplir 48 años el próximo 4 de agosto y de celebrar el 22 de julio los cien días de gestión de su segundo mandato, el líder socialista ve cómo se desvanece ahora el apoyo obtenido en su primer gobierno gracias en gran parte a medidas de fuerte carácter social como la ley del matrimonio homosexual o la de dependencia.
La causa es una situación económica que es ya desde hace meses la principal preocupación de los españoles. De una nota de 5,7 que los ciudadanos le otorgaban unas semanas antes de las elecciones del pasado 9 de marzo, en las que revalidó su mandato, Zapatero no consigue ahora el aprobado.
En una escala de 0 a 10, el presidente del gobierno recibe 4,8 puntos, cuando en el pasado recibió siempre el aprobado (de cinco para arriba), según una encuesta publicada ayer por el diario «El País», tradicionalmentecercano a los socialistas y que desde hace unos meses muestra una mayor crítica con el gobierno de Zapatero.
Dos de cada tres españoles consideran además, según el sondeo de Metroscopia, que el gobierno no sabe hacer frente a la actual situación económica, que 75% de los encuestados califica como «mala o muy mala».
Y es que, en espera de que en agosto se publique la cifra oficial de crecimiento económico correspondiente al segundo trimestre de 2008, los indicios existentes hasta el momento no son nada halagüeños y un reciente informe del Servicio de Estudios Económicos del BBVA apunta un deterioro entre abril y junio que situaría el PBI del segundo trimestre de este año por debajo de 2%, un avance trimestral en el «entorno del crecimiento cero».
El desempleo crece en un país en el que el sector de la construcción, tras un largo apogeo, ha visto su actividad ralentizada y está quedándose sin trabajo para unos obreros en buena parte inmigrantes.
El mes pasado fue el primer junio desde 1996 en el que ascendió en vez de disminuir. Y la OCDE prevé que España será el año que viene el país miembro con la mayor tasa de desempleo, 10,7%. La inflación sigue también creciendo. Con el permanente aumento de los precios del petróleo entre los factores que la afectan, la tasa se situó en junio en 5%, la más alta desde hace 13 años.
A lo largo de meses, sin embargo, el Ejecutivo de Zapatero ha mantenido la estrategia de no pronunciar el término «crisis económica», echando mano de términos del tipo de «desaceleración acelerada» que han provocado el enfado de la oposición. La estrategia tampoco ha gustado a los españoles: nueve de cada diez aseguran que la economía española «está en crisis» y 44% considera que Zapatero y su gobierno libraron la batalla semántica para intentar ocultar la realidad a los españoles.
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