En las cárceles, los disidentes, considerados «mercenarios» por el gobierno y «presos de conciencia» por familiares y organizaciones internacionales, En La Habana, decenas de esposas y madres se reunieron en varias viviendas de la capital para seguir un ayuno de doce horas y una cadena de oración en demanda de la puesta en libertad de los disidentes presos. La jornada fue secundada por familiares de los opositores en distintas ciudades del país, dijeron las mujeres, que vestían de blanco y mostraban fotografías de los detenidos y sellos con la bandera cubana.
Un grupo de miembros de la organización disidente Todos Unidos propuso al escritor y periodista
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