Derrota dulce para Trump: la Corte Suprema lo obliga a entregar su declaración jurada

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En un primer fallo el máximo tribunal del EE.UU. dictaminó que el mandatario debe dar la información a la Fiscalía de Nueva York. En un segundo rechazó un pedido similar de los demócratas.

Washington - La Corte Suprema de Estados Unidos infligió ayer un revés al presidente Donald Trump, al rechazar su reclamo de inmunidad en una investigación penal y dictaminar que sus declaraciones de impuestos deben ser entregadas a un fiscal de Nueva York. Pero en otra decisión, el máximo tribunal de la nación bloqueó temporalmente a los opositores demócratas de Trump en el Congreso el acceso a los documentos financieros del mandatario.

Los fallos dispararon una serie de tuits furiosos de Trump. Pero en realidad, pueden permitir que el magnate inmobiliario de Nueva York, que busca la reelección en noviembre, no tenga que dar a conocer públicamente sus finanzas hasta después de los comicios.

La Corte Suprema falló 7 a 2 contra Trump en un caso presentado por el fiscal de distrito de Manhattan, Cyrus Vance Jr, un demócrata que busca obtener ocho años de registros financieros del presidente en relación con un supuesto pago para silenciar a la actriz porno Stormy Daniels, que podría ser una violación a las leyes de financiamiento de campañas.

Si bien el alto tribunal dictaminó que los contadores de Trump deben entregar los registros, dejó espacio para que los abogados del mandatario impugnen el alcance de la citación del fiscal de distrito en un tribunal inferior. Los dos jueces conservadores nombrados por Trump, Neil Gorsuch y Brett Kavanaugh, se sumaron al presidente de la Corte, John Roberts, y a los cuatro jueces progresistas al rechazar la afirmación de los abogados de Trump de que un presidente goza de inmunidad absoluta.

“Hace doscientos años, un gran jurista de nuestra Corte estableció que ningún ciudadano, ni siquiera el presidente, está categóricamente por encima del deber común de presentar pruebas cuando se le solicita en un proceso penal”, dijo Roberts. “Reafirmamos ese principio hoy”.

El otro caso sobre el que se pronunció la Corte Suprema se refería a una solicitud de tres comités de la Cámara de Representantes, liderados por demócratas, para acceder a las declaraciones de impuestos y otros registros de Trump. En otro fallo de 7-2, la Corte sentenció que se necesita examinar más a fondo el tema de la separación de poderes entre el Legislativo y el Ejecutivo, y derivó el caso a un tribunal inferior.

Vance celebró la decisión de la Corte como “una tremenda victoria para el sistema de justicia”. “Nuestra investigación, que se ha retrasado casi un año por esta demanda, se reanudará, guiada como siempre por la obligación del gran jurado de seguir la ley y los hechos, donde sea que estos nos lleven”, dijo. Pero aunque los registros financieros de Trump finalmente se entreguen a los fiscales, pueden permanecer ocultos al público debido al secreto del gran jurado.

Jay Sekulow, el abogado de Trump, trató de presentar los fallos como un triunfo para Trump, pero el presidente reaccionó con enojo. “Se trata de una MALA CONDUCTA DEL FISCAL”, tuiteó. “Todo esto es un enjuiciamiento político”, arengó. “Gané la Caza de Brujas de Mueller, y otras, y ahora tengo que seguir luchando en una Nueva York políticamente corrupta. ¡No es justo para esta Presidencia o Administración!”, añadió en alusión a la investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre la trama rusa.

El presidente tuvo una reacción más mesurada horas después. “Desde cierto punto estoy satisfecho, desde otro punto no estoy satisfecho”, dijo a periodistas.

“Ahora procederemos a plantear cuestiones constitucionales y legales adicionales en los tribunales inferiores”, dijo Sekulow.

Los comités liderados por los demócratas están investigando las finanzas del presidente y las de la Organización Trump y su familia en lo que comenzó como una pesquisa sobre la influencia extranjera en las elecciones de 2016.

La falta de transparencia de Trump sobre sus finanzas personales ha generado especulaciones sobre el alcance de su riqueza y posibles conflictos de intereses.

Por ley, los presidentes de EE.UU. no están obligados a revelar detalles de sus finanzas personales, pero todos desde Richard Nixon en los años 1970 lo han hecho.

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