Washington - No era hasta el momento un auténtico plan, tranquilizó ayer el servicio secreto estadounidense, y quizá nunca lo habría sido, pero la noticia de que dos neonazis forjaban un complot para asesinar al candidato demócrata a la Presidencia, Barack Obama, y a decenas de ciudadanos negros ha desatado nueva inquietud entre los estadounidenses.
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Ya durante las primarias, seguidores de Obama habían expresado su temor de que de una forma u otra se le impidiera llegar a la Casa Blanca. Su mensaje de esperanza y de cambio y, aun más, su color de piel podrían convertirlo en objetivo de fanáticos extremistas de derecha o de almas perturbadas, según sus preocupaciones.
Así ocurrió en la primavera (boreal) de 1968, cuando en sólo dos meses fueron asesinados en Estados Unidos el defensor de los derechos civiles Martin Luther King y el candidato demócrata a la Presidencia Robert-Kennedy. Por momentosse especuló incluso que esas consideraciones desempeñaron un papel en la decisión de la rival de Obama en las primarias, Hillary Clinton, de permanecer hasta el final en la carrera por la candidatura demócrata, algo que ella negó enérgicamente.
Silencio
Obama no quiso pronunciarse sobre la detención de los neonazis dada a conocer el lunes por el Departamento de Justicia estadounidense. Los analistas explican que ello no tiene que ver sólo con que no quiere dramatizar el incidente de forma innecesaria incitando a posibles imitadores; en general, el político de 47 años es conocido por su reticenciaa hablar sobre peligros potenciales para su seguridad y a lo sumo hace cuando es consultado sobre ello.
«Tengo la mejor protección del mundo», dijo una vez ante sus preocupados seguidores en un acto de precampaña. «Así que dejen de preocuparse». La «mejor protección» es quizá el servicio secreto. Desde el 3 de mayo, Obama es acompañado por agentes del servicio estadounidense. Nunca antes un candidato presidencial había tenido ese tipo de guardaespaldas tan tempranamente, lo que constituye una señal de que no sólo los seguidores de Obama veían un alto riesgo para él.
No fue Obama quien pidió protección tan temprano, sino que accedió después de que su compañero de partido y senador Richard Durbin y otros miembros del Congreso se lo sugirieran insistentemente. Entre ellos estaba el diputado Bennie Thompson, que incluso se dirigió a los servicios secretos sin el conocimiento de Obama. «Su candidatura es tan especial y tan importante para el país que hay que hacer todo lo necesario para que tenga la oportunidad de desempeñar su papel», citó entonces al congresista el diario «The New York Times».
Obama, a quien los servicios pusieron el nombre en clave «Renegade» ( Renegado), habló con su familia sobre la cuestión de la seguridad antes de ser candidato a la Presidencia. Durante un acto de campaña calificó los asesinatos de King y de Kennedy como un trauma nacional. Pero, según lo citó el «Seattle Times», aseguró que «ni Bobby Kennedy ni Martin Luther King tenían la protección del servicio secreto».
Los medios aseguran que los agentes que tiene a su alrededor se hicieron sus amigos: al parecer juega con ellos al baloncesto y ven eventos deportivos juntos en su casa de Chicago cuando el tiempo se lo permite.
La protección personal de Obama cuesta 44.000 dólares diarios, informó recientemente el «Minneapolis Star Tribune». Para el candidato se convirtió desde hace tiempo en algo cotidiano. «No es algo en lo que piense día a día», dijo a «The New York Times» en una ocasión refiriéndose a su seguridad. «Creo que todo el que aspire a ocupar la Presidencia sabe que hay algunos riesgos, al igual que los hay en el resto de las cosas».
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