La presidenta de Brasil y su predecesor dialogaron sobre la ola de paros de empleados públicos. (Foto de archivo)
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, debió acudir a su predecesor Luiz Inácio Lula da Silva para encarar la ola de paros de empleados públicos, que se agravó esta semana, con adhesión de más sectores, lo que llevó a cerca de 350 mil el número de huelguistas, según los gremios.
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Rousseff y Lula se reunieron el lunes durante varias horas y posteriormente mantuvieron una comunicación telefónica en la que conversaron sobre el tema, ocasión en la que la presidenta criticó a la Central Unica de los Trabajadores (CUT) por actuar con "intransigencia", según revelaron varios medios locales.
Miembros de los sindicatos de los policías federales y policías camineros federales realizaron durante este jueves, junto a otros empleados del estado, un marcha en el Centro de Rio de Janeiro exigiendo aumento de salario.
Paralelamente, fuentes próximas a la CUT dejaron trascender que solicitaron al exlíder sindical Lula que interceda frente a la mandataria para arribar a puntos de consenso frente a la mayor huelga nacional desde 2003, en el primer año de gobierno lulista.
Las relaciones entre el Palacio del Planalto y los sindicatos comenzaron a deteriorarse cuando el gobierno anunció el descuento de los días de paro y se agravaron después de un decreto, en julio, que permite reemplazar a los empleados federales en paro por otros de las provincias. Desde hace unos 15 días los sindicatos redoblaron las protestas y surgieron nuevos focos de conflicto.
"Dilmadura" gritaron algunos gremialistas en una manifestación que se prolongó hasta la noche del miércoles frente al Palacio del Planalto, en el centro de Brasilia, donde hubo una asamblea en la que fue hostilizado el ministro Gilberto Carvalho, el secretario general de la presidencia quien es, además, el interlocutor del gobierno con los sindicatos.
Los aeropuertos internacionales de las ciudades de Porto Alegre y Coritiba, en el sur del país, tuvieron largas filas de pasajeros ante las medidas de fuerza de los policías federales que trabajan a reglamento y realizan requisas más rigurosas que las de costumbre.
La policías federal y caminera, los empleados del Tesoro y otros sectores se declararon en huelga esta semana, sumándose a las que estaban en curso, con lo cual hay 36 gremios en paro y unos 350.000 funcionarios sin trabajar por tiempo indeterminado o realizando acciones temporarias, publicaron medios locales.
Fuentes del gobierno indicaron que hay unos 200 mil empleados participando en diversos planes de lucha, a la cabeza de los cuales están los profesores universitarios de 57 casas de estudios y que dejaron sin clases a un millón de estudiantes.
"Dilma se endurece con los huelguistas" publicó Valor Económico en su principal título de portada, donde se consigna que la mandataria resolvió adoptar una posición más severa con los sindicatos que están en paro, suspendiendo el diálogo por completo.
Los líderes gremiales deben actuar con "responsabilidad" garantizando "los servicios públicos esenciales" y tomar en cuenta que los recuros del gobierno se vieron afectados por la "crisis internacional", declaró el ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, que mencionó la situación en los puertos.
Las medidas de fuerza de los empleados de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria y otros empleados en los puertos de Santa Catarina, afectaron las importaciones y las exportaciones, lo cual genera un perjuicio estimado en unos cinco millones de dólares para la economía de ese estado sureño.
El recién declarado paro de los trabajadores del Ministerio de Agricultura es otro factor que perjudica a los exportadores y empresarios del sector frigorífico manifestaron su preocupación y el inminente aumento de la carne.
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