Las autoridades intentaron que la gente pasara lo más rápidamente posible pero, dado que se registraron esperas de más de diez horas, muchos peregrinos se quedaron sin poder ver al Papa.
El comisario extraordinario del gobierno italiano para las exequias del papa
Para empeorar el panorama, alrededor de 300.000 polacos eran esperados anoche en Roma en momentos en que la fila para ingresar en la basílica se encontraba cerrada.