La demanda se basa en la Ley RICO (contra organizaciones corruptas y mafiosas), cuyo origen fue el intento de evitar la infiltración de la mafia en los negocios.
En 1953, los jefes de cinco de los principales fabricantes de tabaco se reunieron en el
Hotel Plaza de Nueva York para desarrollar -según la tesis oficial- un plan a fin de «conducir en conjunto una campaña de relaciones públicas a largo plazo para contrarrestar la creciente evidencia que vinculaba fumar con una gran cantidad de enfermedades serias».
Según la demanda, el resultado fue una «conspiración fraudulenta» en la que la industria cuestionó la amplia evidencia contra el tabaco y auspició sus propias investigaciones «independientes» para engañar al público y negar el daño del cigarrillo.
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