El ejército ecuatoriano mantiene una férrea vigilancia en el Palacio de Gobierno de Quito. El nuevo gobierno teme que se produzcan más protestas al grito de "que se vayan todos".
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Concluido este capítulo de la agitada vida ecuatoriana, el presidente Palacio tiene entre manos aquietar la desconfianza generada en el frente externo por el brusco cambio de gobierno.
Quito defiende en todos los tonos la legitimidad de su nuevo gobierno por considerar que se ha respetado la «sucesión presidencial» sustentada en la Constitución y en el estado de derecho. Sin embargo, analistas admiten que el derrocamiento de Gutiérrez se realizó sin respetar estrictamente la Constitución.
Estados Unidos aún no reconoce a las nuevas autoridades y por boca de su secretaria de Estado,
En los próximos días, en fecha aún por determinar, Ecuador recibirá la mirada inquisidorade una misión de la
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