El FBI responsabilizó a Corea del Norte por el robo de más de u$s6.300 millones en criptomonedas de Binance, la mayor plataforma de intercambio de activos digitales del mundo. El ataque, ocurrido el jueves pasado, fue atribuido a un grupo de hackers identificado como TraderTraitor y ya es considerado el mayor golpe contra una compañía del sector en la historia.
En un comunicado difundido el sábado, la agencia estadounidense señaló que la operación estuvo vinculada con actividades cibernéticas maliciosas patrocinadas por el Estado norcoreano. Según la investigación, los atacantes comenzaron a convertir los activos sustraídos principalmente en Ethereum, una de las principales criptomonedas del mercado.
Robaron u$s6.300 millones en criptomonedas: el FBI apuntó contra un grupo ligado a Corea del Norte
El organismo advirtió que los fondos podrían atravesar nuevas etapas de ocultamiento mediante plataformas de finanzas descentralizadas (DeFi) y servicios de intercambio instantáneo de criptomonedas. Por ese motivo, solicitó a los exchanges, empresas de análisis de blockchain y otros proveedores de servicios de activos digitales que bloqueen las operaciones relacionadas con las direcciones identificadas por los investigadores.
La operación también fue vinculada con el ataque contra Bybit, otra plataforma de intercambio, en febrero de 2025, cuando hackers norcoreanos sustrajeron alrededor de u$s1.500 millones. Las autoridades estadounidenses vienen siguiendo desde hace años las actividades de estos grupos, señalados por utilizar robos de criptomonedas como una fuente de financiamiento para el régimen de Pyongyang.
Hackeo récord a Binance: EEUU acusó a Corea del Norte de quedarse con u$s6.300 millones.
Frente a la magnitud del ataque, Binance aseguró que cuenta con fondos suficientes para cubrir aproximadamente el 90% de los activos sustraídos y prometió que sus clientes serán completamente compensados. La compañía sostuvo que asumirá el impacto financiero del robo y que los usuarios no deberán afrontar las pérdidas.
El caso representa un nuevo capítulo en la creciente ofensiva de grupos informáticos vinculados a Corea del Norte contra el sector financiero digital. La dificultad para rastrear los fondos una vez que ingresan en circuitos descentralizados plantea un desafío adicional para las autoridades, que buscan impedir que los responsables conviertan el botín en dinero difícil de identificar y recuperar.
TraderTraitor: quiénes son los hackers acusados de robar más de u$s6.000 millones a Binance
El FBI responsabilizó al grupo TraderTraitor, vinculado a Corea del Norte, por el ataque del 29 de octubre, considerado el mayor saqueo de activos digitales registrado hasta el momento. Detrás de la operación aparece una red de hackers que, según investigadores y organismos internacionales, representa una fuente de ingresos para el régimen de Kim Jong-un.
TraderTraitor está relacionado con Lazarus Group, una organización de piratería informática norcoreana que ganó notoriedad internacional en 2014, cuando fue señalada por el ataque contra Sony Pictures. El episodio se produjo después del estreno de The Interview, una comedia que satirizaba al líder norcoreano. Desde entonces, distintas ramificaciones de esa estructura fueron vinculadas con robos a bancos, empresas tecnológicas y plataformas de criptomonedas.
La dimensión de esta fuerza informática también llama la atención por su organización. Corea del Norte desarrolla capacidades cibernéticas desde mediados de la década de 1990 y, según estimaciones de la inteligencia surcoreana difundidas en 2024, contaba con unos 8.400 integrantes dedicados a estas actividades. Parte de los especialistas son seleccionados desde el sistema educativo. Park Choong-kwon, diputado surcoreano y desertor norcoreano, contó que dos de los mejores alumnos de su clase fueron reclutados para una unidad de piratería informática. El FBI también señaló que el régimen orienta a estudiantes destacados hacia la formación en informática y tecnologías de la información.
Uno de los métodos utilizados por estos grupos consiste en hacerse pasar por reclutadores laborales. Los atacantes contactan a empleados de empresas tecnológicas mediante plataformas profesionales, ofrecen oportunidades de trabajo y envían supuestas pruebas de selección que contienen código malicioso. Una vez que la víctima abre el archivo, los hackers pueden acceder a sistemas internos, robar información confidencial y tomar el control de activos digitales. Esa modalidad fue identificada en 2024 en el ataque contra DMM Bitcoin, una plataforma japonesa de la que sustrajeron alrededor de u$s308 millones.