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La Administración Bush está considerando diversas ideas sobre cómo instrumentar esto, afirma el diario, incluyendo una propuesta de entrenar un batallón de tropas colombianas que cumplan la función de fuerza de reacción inmediata para proteger infraestructura, como los oleoductos de empresas estadounidenses, ante ataques guerrilleros.
En los últimos dos años, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han entrenado tres batallones, pero sus acciones estuvieron restringidas a las lucha contra el narcotráfico. Toda la ayuda militar estadounidense a Colombia debe ser, según la ley federal, utilizada para ese fin.
Pero Bogotá ha estado presionando a Washington para que se levanten esas restricciones, lo cual ahora está siendo estudiado por la Administración Bush, que maneja como otra de las propuestas colaborar con información de inteligencia acerca de las actividades guerrilleras en el país, agrega el Post.
Las fuentes señalaron que ninguna de las propuestas incluye la posibilidad de una intervención directa de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en el conflicto colombiano.
Muchos funcionarios de gobierno y legisladores de Estados Unidos han estado alertando del riesgo de involucrar directamente a los militares en la guerra colombiana, que ya lleva 38 años, y terminar atrapados en una situación "a lo Vietnam", desde que hace dos años Washington comenzó a enviar cientos de millones de dólares para apoyar al gobierno en su lucha contra las guerrillas.
Pero el 11 de setiembre ha cambiado la percepción de la situación, y la línea dura del Partido Republicano, que tiene varios representantes en el gobierno de Bush, comenzó a presionar en pro de una acción más frontal contra la guerrilla marxista FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y ELN (Ejército de Liberación Nacional), ambos grupos en la lista de organizaciones terroristas extranjeras del Departamento de Estado.
Antes del 11 de setiembre, dijo un funcionario de gobierno al "Washington Post", "no había discusión, o sólo una muy limitada, acerca de si extender la ayuda más allá de la lucha antidrogas. Pero ahora, estas propuestas son, al menos, debatibles".
Si el 11 de setiembre habían comenzado a hacerse sentir las voces que presionan en Washington a favor de ayudar a Bogotá en su lucha contra las guerrillas de izquierda, pero el "momentum" se dio el fin de semana último, cuando el presidente Andrés Pastrana anunció el fin de las conversaciones de paz lanzadas hace tres años con las FARC.
"El ultimátum de Pastrana metió a los más altos funcionarios de Estados Unidos a discutir en forma urgente los llamados 'autorizaciones y recursos', (es decir), lo que Estados Unidos estaba equipado y autorizado a hacer de acuerdo a la ley y de acuerdo a las restricciones impuestas por el Congreso a la ayuda a los militares colombianos", dice el Post.
El diario asegura que los funcionarios estaban en Washington en la mitad de una reunión de varias dependencias del gobierno, cuando llegaron el lunes de noche las noticias de que Pastrana extendió el plazo que había dado a las FARC para devolver los 42.000 kilómetros cuadrados de la zona de despeje bajo su dominio.
El proceso de paz podría salvarse después de la mediación de los diez países facilitadores que lograron el lunes un acuerdo de último minuto, pero el hecho de que haya estado pendiendo de un hilo ya disparó en Washington las discusiones sobre cómo la Administración Bush puede ayudar a Bogotá a que el gobierno de Colombia salga triunfante del conflicto, aseveró otro funcionario al Post.
De todas maneras, lo que la Casa Blanca decida hacer en Colombia tendrá que ser aprobado por el Congreso, que antes limitó la ayuda a la lucha contra el narcotráfico tanto cuando votó el Plan Colombia de 1.300 millones de dólares que propuso el ex presidente Bill Clinton, como la Iniciativa Regional Andina de 625 millones de dólares propuesta por el presidente George Bush.