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El presidente Bush eligió hablar en una planta para la producción de biodiesel, donde las semillas de soja se convierten en combustible: esta producción industrial se popularizó gracias al aumento de los precios del combustible, debido a la suba del crudo.
La tesis de Bush es que el aumento del petróleo hace urgente el lanzamiento de un plan energético antes del verano boreal, cuando el consumo de combustible llega a un pico en Estados Unidos por la temporada de vacaciones.
La Casa Blanca, que presentó su plan energético hace cuatro años y todavía no recibió la aprobación, espera que se llegue al voto final antes de la pausa estival del Congreso norteamericano.
El plan es un conjunto de medidas para aumentar la producción de petróleo (incluso con perforaciones en los santuarios naturales del Círculo Polar Artico) y de energías alternativas, además de reducir el consumo mediante tecnologías más eficientes.
Sin embargo, Bush advirtió que la adopción del plan no constituirá un "toque mágico" para hacer bajar de inmediato los precios en las estaciones de servicio, sino que contribuirá a reducir la dependencia de Estados Unidos de la importación de petróleo.
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