La economía norteamericana sigue dando señales preocupantes. Ayer se conoció que las empresas despidieron en junio a 30.000 personas, con lo que el desempleo llegó a 6,4%, su mayor nivel en nueve años. Sin embargo, un dato más favorable atemperó el impacto de la noticia sobre los mercados: la actividad en el sector servicios, clave en la economía norteamericana, creció a un ritmo mayor a lo esperado.
Los precios de las acciones cayeron ante este dato, pero la baja se amortiguó al conocerse que mejoró el sector servicios. Al cierre el índice Dow Jones bajó 0,79% y se ubicó en 9.070,21 enteros. El promedio general del mercado tecnológico NASDAQ, en el que cambian de manos gran parte de las acciones de empresas tecnológicas, de computadoras e Internet, cayó 0,91% hasta los 1.663,45 puntos. Cabe aclarar que los mercados cerraron tres horas antes de lo habitual, en anticipación del Día de la Independencia que se celebra hoy, cuando las Bolsas permanecerán cerradas.
En tanto, el Instituto de Gerencia de Abastecimiento (ISM por sus siglas en inglés) dijo que su índice de la actividad del sector de servicios subió a 60,6 unidades en junio desde 54,5 en mayo. Una lectura por encima de 50 indica expansión del sector, mientras que una por debajo de esta cifra indica contracción.
El sector servicio está integrado por 80% de las empresas de Estados Unidos y es el más dinámico de la economía. No obstante, algunos economistas se preguntaban si el informe del ISM tendría una fuerza duradera.
El portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, dijo que el presidente George W. Bush estaba preocupado por los datos. Bush esperaba poder ofrecer mejores noticias de la economía en momentos en que se prepara para iniciar su campaña de reelección en 2004. Los demócratas han criticado enérgicamente la manera como Bush ha manejado la economía.
Otro dato que ensombreció más el panorama laboral fue el de las nuevas solicitudes de subsidios por desempleo, que según el Departamento de Trabajo aumentaron la semana pasada a 430.000, desde las 409.000 de la semana que terminó el 21 de junio. Los economistas habían previsto que las nuevas solicitudes aumentarían sólo a 410.000.
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