Kelly reconoció que Corea del Norte, a la que Estados Unidos dejó de enviarle combustible, sufre una grave crisis energética. Pero dijo que estaba decepcionado por el rechazo de Pyongyang a responder a las inquietudes internacionales.
Abandonando su intransigencia inicial, Washington dijo la semana última que estaba dispuesto a mantener conversaciones con Corea del Norte, pero se niega a hacer concesiones a cambio de una renuncia a su programa nuclear.
Al mismo tiempo, Corea del Norte, que reclama garantías de parte de Estados Unidos, aumentó la tensión al anunciar su retiro del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) y amenazar con reanudar sus ensayos de misiles balísticos.