Se reunió por primera vez el presidente de EEUU con las el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas.
El presidente estadounidense, Barack Obama, presionó a los máximos dirigentes israelí y palestino, con quienes se reunió por primera vez en Nueva York, para que se estrecharan la mano y reanudaran lo antes posible las negociaciones.
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"Ya pasó el tiempo en el que se habla de iniciar negociaciones, llegó el momento de avanzar, de mostrar flexibilidad, el buen tino y el espíritu de compromiso necesarios para alcanzar los objetivos. Las negociaciones sobre el estatus permanente deben comenzar rápidamente", dijo Obama al comienzo de una cumbre con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas.
Obama se había reunido antes por separado con Netanyahu y con Abbas, en el hotel Waldorf Astoria, donde se hospeda para concurrir a la asamblea general de la ONU.
La reunión que inició luego con ambos es la primera desde que Netanyahu asumió sus funciones el 31 de marzo.
El primer ministro israelí y el presidente palestino se estrecharon la mano mientras Obama apoyaba las manos sobre las espaldas de ambos visitantes.
Nadie, sin embargo, esperaba que el involucramiento de Obama bastase para resolver las profundas diferencias entre israelíes y palestinos y reanudar las conversaciones detenidas desde fines de 2008.
El mandatario norteamericano aseguró que les había pedido a ambos que la semana próxima enviaran a sus negociadores a Washington para continuar las conversaciones.
Dijo que también le pidió a su secretaria de Estado, Hillary Clinton, que le rindiera cuentas a mediados de octubre sobre el estado de las negociaciones.
"A pesar de los obstáculos, a pesar del peso de la historia, deben encontrar un medio para salir del bloqueo en el que estuvieron entrampadas generaciones de israelíes y palestinos, en un círculo infinito de conflicto y sufrimiento", dijo.
La cumbre de Nueva York era hasta el sábado incierta, hasta que la Casa Blanca la anunció oficialmente.
El gobierno de Obama destacó la importancia de la reunión para romper el hielo.
Las conversaciones entre israelíes y palestinos enfrentan el rechazo de Netanyahu a detener por completo la colonización de la Cisjordania ocupada, y el de Abbas a discutir en esas condiciones.
Estadounidenses, israelíes y palestinos han dicho abiertamente que no hay que esperar demasiado de la cumbre de Nueva York.
"No ponemos grandes expectativas en una sola reunión", reconoció el portavoz de Obama, Robert Gibbs, que alimentó así los temores a que lo máximo que se verá será una sesión fotográfica de los tres líderes.
"El aspecto más importante de este encuentro es que se realice", afirmó el viceministro israelí de Relaciones Exteriores, Dany Ayalon.
"A causa de la intransigencia de Israel, no esperamos demasiado de este encuentro", dijo, por su parte, el portavoz de Abbas, Nabil Abu Rudeina.
"No hay que elevar el nivel de las expectativas, ya que esta reunión no abordará la reanudación de las negociaciones ni obligará a Israel a respetar sus obligaciones, sobre todo en lo que concierne a la detención de la colonización", aseguró el negociador palestino Saeb Erakat.
Erakat señaló claramente que los palestinos aceptaron la invitación por respeto a Obama.
Para Obama, quien ya había recibido en mayo a Netanyahu y a Abbas en Washington, se trata de confirmar su compromiso de hacer de la resolución del conflicto una de las prioridades de su presidencia.
Poner en la balanza todo el peso de la administración norteamericana y de su autoridad personal no deja de suponer un riesgo para el presidente. Aunque a falta de otros resultados, siempre podrá ufanarse de haber sentado frente a frente a Abbas y a Netanyahu.
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