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11 de septiembre 2007 - 00:00

EE.UU. retirará de Irak 30 mil soldados para julio de 2008

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El comandante norteamericano en Irak, general David Petraeus; y el embajador en Bagdad, Ryan Crocker, ayer al declarar ante el Congreso. En línea con la Casa Blanca, sostuvieron que acelerar la retirada de las tropas más allá de lo prudente tendría efectos peligrosos.
Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El jefe de la fuerza de Estados Unidos en Irak, el general David Petraeus, defendió ayer ante el Congreso la tesis de la Casa Blanca, según la cual hubo mejoras de seguridad desde que en enero se incrementó en 30 mil el número de soldados norteamericanos en el país árabe, situación que -dijo- permitirá retirar la misma cantidad para julio del año que viene.

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En una comparecencia muy esperada y considerada determinante para la nueva estrategia prometida por la Casa Blanca para Irak, Petraeus defendió con cifras los logros que se han obtenido desde principios de año, cuando el presidente George W. Bush decidió incrementar de 130.000 a 160.000 los soldados estadounidenses en Irak.

Según dijo, aunque los logros han sido «desiguales», los incidentes violentos se han reducido en los últimos tres meses, hasta el punto de que en las últimas dos semanas se logró el nivel más bajo de violencia desde junio de 2006.

De acuerdo con Petraeus, el aumento de la presencia militar de EE.UU. en Bagdad y en la provincia de Al-Anbar, en el oeste de Irak, redujo la violencia sectaria y permitió «la aparición de un rechazo tribal a Al-Qaeda que se extendió a otras provincias».


Con estos datos como argumento, Petraeus recomendó regresar de forma escalonada a las cifras que había antes de enero, lo que supondría unas quince brigadas de combate, aunque la decisión no se adoptará hasta marzo. Con todo, analistas resaltaron que, en reuniones reservadas con Bush y otros jefes militares, Petraeus se había mostrado reacio a retirar efectivos, aunque terminó primando la postura de quienes sostienen que el esfuerzo de guerra está sobrepasando las posibilidades de las FF.AA. y las necesidades de Bush de entregar algún gesto a un Congreso que directamente le exige un calendario de retirada (ver nota aparte).

La reducción de tropas comenzaría con el ya previsto regreso de una Unidad de Infantería de Marina -unos 2.500 soldados- en las próximas semanas, y de otra de combate en diciembre (entre 3.000 y 5.000 militares), a las que se unirán antes de julio de 2008 otras cuatro brigadas de combate y dos batallones de Infantería de Marina.

Sin embargo, el jefe militar recomendó no exagerar con la retirada de soldados, afirmando que una salida «prematura» tendría «consecuencias devastadoras».

En esa misma línea se expresódesde Bagdad el primer ministroiraquí, Nuri al-Maliki, quien reclamó la permanencia de tropas extranjeras ya que consideró insuficiente la preparación de las locales, en un informe ante el Parlamento, en el que aseguró que la violencia se redujo en 75%. «Hemos impedido que el país se precipitara hacia una guerra interconfesional», aseguró.

La comparecencia de Petraeus y la posterior del embajador en Irak, Ryan Crocker, fueron precedidas por críticas de congresistas demócratas a la estrategia de la Casa Blanca en Irak, que, según dijeron, no logró frenar la insurgencia ni permitió al gobierno del país árabe lograr los objetivos políticos marcados.

  • Defensa

    «Ustedes defienden que la victoria está al alcance de la mano, pero no me lo trago», dijo el congresista demócrata Tom Lantos, para quien la guerra de Irak está «restando credibilidad a la ya desacreditada política» estadounidense.

    Petraeus aprovechó su intervención, interrumpida en varias ocasiones por gritos de activistas en favor del regreso de las tropas, para defenderse de quienes lo acusan de presentar una visión apegada a lo dictado por la Casa Blanca, al asegurar que lo había redactado de su puño y letra.

    En su comparecencia, tanto Petraeus como el embajador Crocker defendieron la necesidad de un compromiso a largo plazo de Estados Unidos con Irak, aunque ambos mencionaron el interés de los iraquíes de contar con una nueva fuerza multinacional bajo el mandato de la ONU.

    El embajador Crocker, por su parte, centró su intervención en las dificultades que atraviesa Irak para cumplir con la ansiada reconciliación política, que se ve obstaculizada por el sectarismo y el «traumatismo» creado por las casi cuatro décadas del régimen de Saddam Hussein.

    Según el diplomático, «un Irak seguro, estable y democrático, en paz con sus vecinos, es, desde mi punto de vista, una meta alcanzable».

    Pese a las muestras de optimismo de Petraeus y Crocker, el Ejército estadounidense anunció ayer la muerte de nueve soldados en las últimas 24 horas en distintos puntos de Irak, 7 de ellos en un accidente de tránsito en Bagdad.

    De acuerdo con una encuestadifundida ayer por el diario «USA Today», 60% de los estadounidenses afirma que el gobierno debería establecer un calendario para la retirada de tropas desplegadas en Irak y atenerse estrictamente a la agenda, con «independencia de lo que pase» en el país árabe.
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