En Sidney varios miles de personas se congregaron en los alrededores del emblemático edificio de la Casa de la Opera para celebrar la llegada del año.
El Año Nuevo se completó a las 12 GMT cuando todo el mundo entró en el primero de enero del 2012 al cumplirse la vuelta completa hasta el meridiano del cambio de fecha, en el oeste del Océano Pacífico.
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Nueva Zelanda había sido, junto con los pequeños Estados del Pacífico oriental de Tonga Fiji y Kiribati, el primero en celebrar el arribo del nuevo año.
Las islas Midway, última avanzada estadounidense en el Pacífico oeste, fueron a su vez las últimas el recibir al 2012.
Todo el mundo festejó, tratando de dejar atrás -especialmente en Europa- un "annus horribilis" marcado por la crisis y las amenazas de recesión.
En Nueva Zelanda la lluvia arruinó las celebraciones que en algunas zonas del noroeste fueron anuladas.
Nada impidió en cambio que un millón y medio de personas asistieran al sugestivo espectáculo de fuegos artificiales en la bahía de Sidney.
En Japón, aunque sigue presente el recuerdo de la catástrofe de Fukushima y un nuevo sismo afectó el país sin causar víctimas ni alarma de tsunami, las familias se reunieron en los templos como indica la tradición.
Dubai festejó con fuegos de artificio que iluminaron el Burj Dubai, la torre más alta del mundo, de 828 metros, mientras el espíritu de la llamada "primavera árabe" estuvo presente en El Cairo.
En la capital egipcia, el deseo de festejar y la necesidad de recordar a las víctimas motivó el encendido de miles de velas en la céntrica Plaza Tahrir, símbolo de la rebelión que derrocó al presidente Hosni Mubarak a inicios del 2011.
En Siria, en cambio, la represión no se detuvo ni siquiera por el fin de año, y al menos dos personas murieron en Homs, epicentro de las protestas.
Por otros motivos también hubo muertos en Pakistán, donde al menos tres personas fueron alcanzadas por proyectiles perdidos disparados al aire durante los festejos en Karachi.
En Europa los primeros en celebrar fueron los rusos: decenas de miles de personas se reunieron en la PLaza Roja de Moscú para presenciar el espectáculo de fuegos artificiales.
En Londres, cuyo Año Nuevo estaba dedicado a las Olímpíadas, 250.000 personas admiraron la exhibición pirotécnica junto al Támesis, tras los 12 repiques del Big Ben.
Más de 360.000 personas se reunieron en París en los Champs Elisees y cerca de la Torre Eiffel.
En Berlín, en tanto, 400.000 personas esperaron la medianoche del 31 de diciembre frente a la Puerta de Brandeburgo.
Horas más tarde, del otro lado del Atlántico, la popstar Lady Gaga y el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, accionaron en Nueva York la tradicional esfera luminosa que descendió una vez más sobre la multitud reunida en Times Square.
En Brasil, en tanto, la mayor celebración fue, como es habitual, la de la playa de Copacabana, en Río de Janeiro.
Allí, el show de música y fuegos artificiales congregó bajo la lluvia a más de 2 millones de personas, entre ellos miles de extranjeros, para recibir al 2012.
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