Phuket es la Mallorca de Tailandia: una isla bien comunicada desde Bangkok, de playas de arena generosas e idóneas para las grandes cadenas hoteleras -como Le Méridien, Club Med o Holiday Inn-y una paz social que la consolidó a partir de los '90 como un símbolo del turismo de viajes de novios y vacaciones lujosas para las clases medias altas de Europa y Australia-a precios relativamente asequibles. Toda la isla, situada a 900 kilómetros al sudoestede Bangkok, simbolizaba el éxito de la fórmula-«thai», un modelo de estabilidad política bajo el ojo militar, muchas sonrisas y el debido exotismo, siempre bajo control. Falsificaciones de Louis Vuitton, Lacoste o Rolex, el consabido «massage, sir?» y langostas insípidas a buen precio. Un modelo turístico casi familiar salvo algunos toques pecaminosos confinados en la pequeña capital, Patong, cuyo comercio ha quedado muy afectado por las olas.
El «tsunami» también alcanzó a Londres, sede de la aseguradora Lloyd's, que ya se había felicitado por la escasa destrucción de la cerrada « temporada» de los huracanes y los ciclones de Estados Unidos. El consorcio de seguros considera que es muy prematuro avanzar una cifra sobre el costo económico de la catástrofe, que fue vivida por el propio presidente de Lloyd's,
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