23 de octubre 2008 - 00:00

El mayor logro de Evo: fracturar la oposición

La Paz - La aprobación en el Congreso de un referendo para aprobar la nueva Constitución boliviana se constituyó en un gran triunfo político para el presidente Evo Morales, mientras la oposición se fractura y las regiones rebeldes siguen mirando el proceso con desconfianza, señalan analistas.

El mandatario se regodeó ayer de lo que considera un triunfo de su gobierno por haber logrado en el Congreso la convocatoria a un referendo para aprobar la nueva Constitución en enero próximo, su principal arma para consolidar su plan de gobierno estatista e indigenista.

Si bien obtuvo el voto de la oposición a cambio de modificar unos 100 de los 414 artículos de la ley, defendida por meses a rajatabla por su partido, Morales dijo ayer, en una conferencia de prensa en su despacho, que «ya hicimos historia».

A pesar de sus beligerantes discursos contra la oposición, con el acuerdo podrá mostrar una faceta de conciliador, al hacer concesiones, pese a que un referendo en agosto lo ratificó en el cargo con 67,4% de los votos, lo cual lo eximía de llegar a compromisos con sectores minoritarios.

«Por supuesto que va a haber una estrategia comunicacional en ese sentido», afirmó la politóloga Ximena Costa, cuando se le consultó si Morales armará un discurso de que es capaz de concertar con una oposición reducida, a pesar de su tremenda fortaleza política y electoral.

Costa señaló que «el acuerdo desactiva la crisis temporalmente», pero consideró que «la polarización es aún un problema irresuelto y reflotarán los conflictos, alimentados por los problemas económicos que llegarán al país como coletazos de la crisis mundial».

El director de la agencia católica de noticias «Fides», el sacerdote jesuita José Gramunt de Moragas, afirmó que el presidente podría «urdir una trama seudolegal» en el futuro para ir a una «reelección indefinida», si es que vuelve a ganar las elecciones presidenciales de diciembre de 2009, cuando se realicen los comicios generales adelantados.

El oficialismo aprobó en el primer texto de la Asamblea Constituyente que el actual jefe de Estado pueda gobernar hasta 2019, aunque ya en el Congreso tuvo que aceptar que sólo pueda ser reelegido una vez, hasta 2014, por la presión de partidos opositores.

La oposición, contra todo pronóstico, sufrió una fuerte fractura interna, porque los parlamentarios del este, el centro y el sur del país votaron junto al oficialismo por la nueva ley, mientras que sus colegas, particularmente los de Santa Cruz y Beni, oponían resistencia.
«Creo que el Movimiento Al Socialismo logró fraccionar de diversa manera a la oposición», reconoció Antonio Franco, diputado de Podemos, principal fuerza rebelde, mientras su correligionario Ernesto Justiniano opinó que el acuerdo con el gobierno «está hundiendo más a la oposición».

Los prefectos (gobernadores) conservadores Rubén Costas (Santa Cruz), Savina Cuéllar (Chuquisaca) y Ernesto Suárez (Beni), sumándose a las críticas de los legisladores disidentes, anunciaron su rechazo a la nueva Constitución, porque no reconoce todas las demandas regionales, como los gobiernos autónomos.

Costas, cabeza visible de la oposición a Morales, dijo que las reformas a la carta magna acordadas avalan la intención del gobernante que «desde un principio ha intentado perpetuarse en el poder a la fuerza».

Dejá tu comentario

Te puede interesar