Juan Pablo II fue internado anoche de urgencia en un hospital de Roma por una laringotraqueitis, inflamación que dificulta severamente la respiración. Al cierre de esta edición, en las puertas del policlínico Gemelli de la capital italiana se vivía extrema tensión entre los cientos de fieles católicos que acudieron preocupados. Fuentes hospitalarias y del Vaticano intentaron en la madrugada transmitir calma al afirmar que la salud del Sumo Pontífice estaba "bajo control" y que no revestía gravedad. Una aclaración previa del vocero del Vaticano, Joaquín Navarro Valls, fue interpretada con inquietud: "El Papa no está en sala de reanimación", indicó el español. Juan Pablo II, de 84 años, padecía una gripe aguda desde el domingo, como centenares de miles de italianos víctimas de una epidemia. En su caso, el mal de Parkinson puede complicar el cuadro.
Una de las últimas imágenes que se registraron de Juan Pablo II el domingo pasado. El Pontífice terminó el rezo del Angelus con la voz ronca por la incipiente gripe.
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Navarro-Valls negó que el Papa, de 84 años, esté «en un servicio de reanimación», y afirmó que «la hospitalización tuvo lugar el 1 de febrero a las 22.50».
Juan Pablo II, según fuentes médicas, fue hospitalizado por iniciativa de su médico personal
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